La fe del zuliano a su patrona, se dibuja una obra artística del pintor italiano, Pablo Castellani. Los feligreses al entrar a la Basílica son recibidos por una ancianita exclamando adoración a tan hermosa tablita. Es así como Castellani, logró embellecer el templo de la patrona de los zulianos. Ya han pasado 80 años desde la culminación de los trabajos artísticos, que aun hoy en día continua cautivando a los devotos de la Virgen de Chiquinquirá.
Este 4 de noviembre se cumplen 40 años del fallecimiento del artista italiano, Pablo Castellani, quien engalanó el templo de la Virgen de Chiquinquirá, entre los años 1931 y 1935 con sus pinturas. Nacido el 24 de febrero en la comunidad Papozze, Italia. Estudió arte en la escuela de Bellas Artes de Florencia. Durante la Segunda Guerra Mundial abandona Italia y llega a Venezuela en 1927.
Pablo Castellani pisó tierra venezolana para encarar un futuro mejor, estableciéndose en Caracas y participando en el Plafond del “Teatro Municipal de Caracas”, obra que lo hizo saltar al aura artístico en Venezuela. Es aquí cuando su carrera artística se impulsa y es recomendado al obispo de Maracaibo, que posteriormente lo contrata como el artista encargado de engalanar la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.
Durante el periodo del Obispo, Marcos Sergio Godoy, le encargó la responsabilidad de llevar a cabo el trabajo artístico del interior y exterior de la Basílica. “La obra principal es una rememoración del retablo de la Virgen de la Chiquinquirá, donde aparece una ancianita exclamando milagro y observando la tablita, es una obra de Pablo Castellani, al igual que los frescos que están en el techo de la basílica”, explicó el historiador zuliano José Gregorio González.