“A las 7:00 de la mañana monto el almuerzo para que esté listo a tiempo al mediodía. Cuando es totalmente escaso nos toca usar las bombonas, pero por aquí cobran hasta 90 bolívares para llenar una de 10 kilogramos”, cuenta Nibia González, vecina de la urbanización Rafael Urdaneta, de la parroquia Cecilio Acosta, donde vive hace 12 años, y desde que construyeron más casas decayó el servicio y es un calvario.
Situación similar sufren también los habitantes de la urbanización La Gloria, en Francisco Eugenio Bustamante, quienes aseguraron que hace 15 días empeoró debido a que trabajadores de una contratista rompieron la tubería y desde entonces están padeciendo.
La vecina, Sandra Fernández, explicó que se quejaron con los encargados de la contratista y ellos dijeron que no sabían de la situación. “Nos urge que las instituciones se responzabilicen de inmediato, porque estamos afectados unas 232 familias”, dijo.
En el barrio Lago y Sol, ubicado al norte de Maracaibo, el escenario es similar. “A las 10:00 de la mañana el gas disminuye y se normaliza a las 2:00 de la tarde. También está pasando que, a veces, es mucha la fuerza de gas, pero se tarda en hervir el agua, por ejemplo”, manifestó María Cepeda.
Howard Urdaneta, secretario general del sindicato del Servicio Autónomo para el Suministro de Gas e Infraestructura de Maracaibo (Sagas), expresó que desde hace 8 años no se les hace mantenimiento profundo a la red de gas de la ciudad y no hay supervisión del Sagas desde hace 7 años. Existen apenas dos cuadrillas para atender las 18 parroquias del municipio.
“La red de gas es un colador y cada día empeora. A lo largo del tiempo no se ha tenido un control y menos un mantenimiento adecuado. No contamos con una red hermética”, narró.
Son incontables las fugas que presenta. En el 2013 registramos unas 300 mensuales”, dijo.
Urdaneta planteó que cuando se levantan 100 parcelas, producto de la invasión el problema aumenta. “Ellos usan manguera de jardinería y otros materiales inadecuados para conectarse ilegalmente. Eso causa que la tubería se filtre, debido a que el volumen del agua es mayor a la del gas.
Con respecto a la venta de gas en bombona, en Maracaibo cuesta llenar una bombona de 10 kilogramos 5 bolívares, la de 18 vale 10, mientras que la de 27 kilos está por el orden de los 15 bolívares y la de 43 kilogramos Bs. 20; pero como han indicado los vecinos estos precios no se respetan.
El secretario del sindicato de Sagas expresó que no está de acuerdo con esta venta, porque Pdvsa Gas tiene la capacidad de suministrar a toda la ciudad.
“Pdvsa ha realizado infinidades de inspecciones a Sagas y no han hecho su trabajo de instrumentación. De hecho existe un plan de la nueva red de Maracaibo. Consideró que ellos no pueden asumir toda la culpa. En el 2000 al municipio llegaba 60 libras de gas. Era constante, hermético y controlado. La Alcaldía no tiene recursos. Los sistemas de mediciones y regulaciones funcionaban. El poco gas que llega no puede controlarse. La situación debe ser asumida en conjunto”, aseguró.
Sagas cuenta con una estación La Sibucara, ubicada entre La Lagunita y La Rotaria y con 27 subestaciones. 14 compactas cerradas y 13 convensionales a cielo abierto. Maracaibo tiene más de 2 millones de habitantes, aproximadamente, y la actualidad unos 450 mil usuarios cuentan con la red de gas. “La solución para que la red de gas funcione adecuadamente es cambiarla y que cada parroquia cuente con una o dos cuadrillas”, enumeró.
Urdaneta destacó que no entiende cómo el director de la institución dice que se está trabajando, porque según su opinión “es falso, en cada parroquia un 70% no tiene gas, el 30% es regulado y mejora cuando sacan el agua de las tuberías. Eso no soluciona las fugas”.
Este medio trató de tener la visión del director del Sagas, pero no fue posible.