El centro de distribución Bajo Grande se encontraba ayer a la espera de la militarización anunciada por el gobernador Francisco Arias Cárdenas. Hasta el mediodía estaba despejado de militares y repleto de choferes que esperaban su turno para surtir sus gandolas de combustible, como normalmente lo hacen.
“Siempre dicen que van a militarizar o que van a tomar equis medida contra el contrabando y no lo hacen. El problema no está en la distribución de gasolina sino en el bachaqueo”, aseguró uno de los choferes de la Empresa Nacional de Transporte, adscrita a Pdvsa.
El gobernador dijo el domingo a PANORAMA que desde ayer serían tomados los llenaderos de combustible y las estaciones por funcionarios de la Fanb “para que establezcan, claramente, lo que sale para Maracaibo y San Francisco y que haya alguien en las estaciones que verifique su llegada. Ha tenido fallas el abastecimiento, no tengo ninguna duda”, afirmó.
Agregó Arias que existe la tesis del contrabando al mayor y tiene que ver con que “salen tres gandolas y solo llegan dos a las estaciones, pero eso tenemos que comprobarlo”, aclaró.
El gremio del transporte de combustible, que esperaba ayer en Bajo Grande, refirieron que “es irresponsable culpar a los que distribuyen el combustible”, pues aseguraron que ellos son sometidos a estrictos controles desde que llegan al llenadero, cuando salen de él y durante todo el recorrido hasta llegar a la estación de servicio.
“Nosotros cuando llegamos metemos nuestros datos en un sistema con el número de placa de la gandola, el número de litros y la estación a la que va. Luego que nos llenan nos emiten la factura y al salir la propia Pdvsa nos hace un seguimiento en una sala situacional porque cada unidad tiene GPS, si no lo tiene se lo colocan aquí mismo pero no puedes salir sino lo tienes. Si te desvías de la ruta la sala situacional tiene la potestad de apagarte la gandola en viaje”, detalló uno de los choferes de la Empresa Nacional de Transporte, a la que pertenece la mayoría de las unidades, un 20% restante del transporte es de privados y se someten a los mismos parámetros, según dijeron.
Los trabajadores contaron que de Bajo Grande salen a veces 370, 400 o hasta más viajes diarios repletos de gasolina, las 24 horas, de domingo a lunes.
Están convencidos de que el combustible se lo llevan es de las bombas.
“Nosotros llegamos a la estación, descargamos y a las dos horas están reportando la estación cerrada porque no hay gasolina, y les llevamos 38 mil litros, que en promedio debe durarles día y medio. Cuando la Fanb vino y bombardeó la frontera, que destruyeron trochas, estábamos aquí mirándonos unos a otros porque no había pedidos de gasolina. Lagopista estaba full, El Pinar full, y así todas las bombas. Cuando trancan el bachaqueo las bombas están llenas pero ya les dieron libertad otra vez y a las dos horas nos están llamando que la bomba está cerrada. La gasolina se la llevan de las estaciones”, reiteró otro conductor de Bajo Grande.
Denunciaron agresiones por parte de bachaqueros: “A veces te atraviesan el carro y no nos dejan ni entrar a la estación…En la bomba del 40, en Perijá, había un tipo con un arma en mano que era el que indicaba a quien se le despachaba y a quien no, como si fuera el dueño y era bachaquero. Eso ocurría a la vista de la GNB”, dijo otro conductor.
El comisionado especial para el tema del combustible, Jairo Ramírez, señaló que ayer estaba previsto instalar un Estado Mayor con personal militar para verificar lo que llega y sale de Bajo Grande y para dónde va, a cargo de la Zona de Defensa Integral (Zodi-Zulia).
Agregó que van a reforzar el despacho de combustible para que la reposición del producto sea en el menor tiempo posible. “Se planteó reforzar la flota hacia las estaciones de servicio. Los trabajadores no pueden decir que no es verdad que hay fallas de distribución porque cuando ha habido problemas en el despacho se ven inmediatamente las consecuencias. Lo que queremos es reforzar los tiempos de reposición para que la gente no tenga esa sensación de que se acabó el combustible”.