Ciudad

Nefróloga sobre trasplantados: “El Seguro Social rota la falla de los inmunosupresores” 

Beatriz Rosales es uno de los tres nefrólogos consultantes de trasplantados renales del Hospital Universitario de Maracaibo.  Lleva 15 años prescribiendo terapia inmunosupresora a estos pacientes en la región.

Está registrada y autorizada para firmar los récipes, informes y fichas de los medicamentos que deben consignar, para su retiro mensual, en la Farmacia de Alto Costo del Seguro Social en Maracaibo, en el Hospital Adolfo Pons,  con la finalidad de conservar en óptimas condiciones sus riñones

Sobre la grave situación que padecen  debido a que estos fármacos vienen siendo suministrados de manera muy  irregular por la institución en el último año, conversó con PANORAMA.

 

—  ¿Cómo ve la difícil problemática que viven actualmente los trasplantados de riñón debido al suministro irregular de inmunosupresores por parte de la Farmacia de Alto Costo?

— Muy grave y muy preocupante.  Los pacientes están autoreduciendo las dosis de manera de alargarlas en el tiempo, pero eso da una subdosis  con niveles del medicamento en la sangre que nadie está midiendo, porque  ya no hay forma de medirlos  en sangre. Se ha vuelto inaccesible, porque este examen antes era un servicio gratuito que ofrecían los laboratorios fabricantes que el paciente solo pagaba el envío de la muestra a Caracas, cuando se dejaron de hacer en Maracaibo. 

— ¿Desde cuándo no se realiza en Maracaibo esa medición de niveles de estos fármacos en la sangre?

— Ya no se hace ninguno en la ciudad desde hace más de un año. Entonces, como no hay forma de medir los niveles, los pacientes se están autodisminuyendo para poder  alargar en el tiempo la dosis y estamos viendo niveles altos de creatinina que no veíamos antes.

— ¿Con qué frecuencia observa este aumento de  niveles de creatinina? 

— Por semana, atiendo uno o dos casos,  y de unos tres a cinco vienen a que les cambie el medicamento porque no lo consiguen en el Seguro Social. 

— ¿Ha tenido que hospitalizar a algún paciente por esta situación?

— Sí, dos, hace dos semanas. 

—  ¿Qué  presentaron?

— Complicaciones de la insuficiencia renal, en este caso, nefropatía crónica del injerto, como proteinuria (aumento de niveles de proteínas en orina) , edema (hinchazón por exceso de líquido) hipertensión y alteración de la creatinina. Vienen tal vez por por un cuadro diarreico, por infección urinaria o porque se sintieron mal, y cuando se les hace análisis de sangre se descubre que tienen creatininas elevadas. Al tiempo de estar aquí es que  nos dicen que tienen dos a tres meses que no se toman la pastilla, porque no se la están dando.  

 

— ¿Cuáles son los medicamentos que más están fallando?

— El Seguro Social los rota. La deficiencia se alterna. Ciclosporina (Sandimmun) no hay ahorita, pero el año pasado no había sirolimus (Rapamune). Tracolimus (Prograf) fue uno de los primeros que faltó, el año pasado. Ciclosporina nunca faltaba. Dan Rapamune, luego la dejan de dar y hay que cambiar los pacientes a Everolimus (Certican).

— ¿Y por qué falla después el  medicamento que tiene que prescribir ante la ausencia de otro?

— Porque la población que toma determinado medicamento ya está establecida. Hay determinado número pacientes con cada inmunosupresor. Y cuando uno, por ejemplo, tiene que cambiar uno que tomaba ciclosporina para sumarlo a los  de “Rapa” resulta que el suministro que venía para los de ciclosporina no alcanza, porque ahora  son más pacientes con “Rapa”. La dosis no la van a dar de una vez, como antes pasaba, porque en la farmacia tienen que hacer la solicitud a Caracas. Yo cambio la ficha y el informe  al paciente pero no le darán el medicamento en el mes, y  va a seguir sin el medicamento. No tiene uno, porque no le llega, y tampoco tiene el otro, porque no le llega aún. Hay que esperar que llegue la cantidad suficiente para los cambiados.

— ¿Y pueden estar hasta dos  meses sin tomar tratamiento? — Especialmente si el paciente no vive en la ciudad. Si tiene que ir y venir de un lugar distante para ver  cuando en el Seguro Social llega el medicamento prefiere quedarse allá, bajar la dosis y si tiene solo 90  pastillas (en el caso del Prograf) extenderla hasta tres meses con una diaria,  pero esa no es la dosis.

— ¿Y qué opina de la reducción de la dosis a quienes toman Prograf? — Por decisión arbitraria, unilateral, del Seguro Social, bajaron la dosis y a todos los tasaron en tres miligramos diarios, tres tabletas por día. Les dan solo 90 al mes.  Y no ha habido poder humano  que les haga cambiar la dosificación. Les piden a los pacientes llevar niveles del medicamento en la sangre y ¿en qué parte del país lo están haciendo?

 — ¿Qué consecuencias puede traer el consumo incompleto de la dosis? — Las complicaciones de la nefropatía del injerto, con la consecuencia final de un rechazo. El riñón deja de funcionar, porque se le deja de dar el medicamento que lo mantiene funcionando. Y caen de nuevo en insuficiencia renal .

— ¿Ha habido alguien que haya tenido que volver de nuevo a diálisis? — Sí. Un caso. Y lo vamos a ver con más frecuencia, porque no es problema de este año, ni del anterior, sino que viene arrastrándose desde 2015, y las consecuencias las  empezamos a a ver ahora.

 

Beatriz Rosales es uno de los tres nefrólogos consultantes de trasplantados renales del Hospital Universitario de Maracaibo.

 

 

 

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Ciudad