Ciudad

Mujeres zulianas, ejemplo de amor y solidaridad

Madres, hermanas y amigas. Con gran temple no descansan en su empeño por construir un mejor país. Eso demuestran, día tras día, en su afán por ayudar al prójimo.

Desde aportes alimenticios y asistencia médica hasta el calor más humano brindan a cambio de la satisfacción de amar, servir y acompañar a los más vulnerables.

 

Cecilia Bernardoni

La guardiana de los  inocentesEn su incansable lucha, Cecilia Bernardoni, presidenta de la Fundación Innocens de Maracaibo que atiende a niños y madres zulianas con HIV-Sida, no deja -ni por un instante- de abogar por los más ‘inocentes’. Ha dedicado más de veinte años de su vida a apartar los estigmas sociales. “Cuando me jubile crearé una fundación para ayudar a estos niños”, se dijo un día que le tocó presenciar la discriminación a un pequeñito.  Con una intensa labor de apoyar, orientar y garantizar antirretrovirales, es referencia regional por la   gran cantidad de atendidos que suma en el occidente del país. Hoy, puede decir que ha contribuido a aumentar el número de niños nacidos sin el virus y  ser una vía para que madres y niños adquieran los antirretrovirales y las  atenciones médicas requeridas.

Lida Bravo de Lenoci“Aquí se respira puro amor”Más que una labor sostenida en el tiempo, las acciones de las más de 18 mujeres que conforman las Voluntarias del Hogar Clínica San Rafael son verdadero ejemplo de vocación de servicio y hospitalidad. Conocida por vestir su uniforme “verde esperanza”-como ella misma lo llama- desde  la inaugurara el club en 1999, Lida Bravo de Lenoci, se ha dedicado, con gran entrega, a asistir a  quienes puedan requerir de su ella.   “Aquí se respira puro amor”, dice Bravo cuando le preguntan por su labor. Con una sonrisa perenne que acompaña su diligencia, contó que, junto a sus compañeras, desde muy temprano llega al Hogar Clínica y allí pasa el día, donde no mide el tiempo cuando se trata de ayudar. “Esta es nuestra vida.Representamos la esperanza, es lo que damos a los pacientes”.

       

Wendy Pérez“Nos mueve la fe y el agradecimiento” Ejemplo de fe y entrega es la presidenta del Comité de Damas de la Sociedad Religiosa Servidores de María, de la Basílica de Chiquinquirá, Wendy Pérez, que junto a 300 mujeres más, desde hace 37 años evangelizan y extienden beneficios a través de diversas obras sociales, enfocadas a la atención alimenticia y médica a  niños y adultos mayores. La  devoción y la retribución, en agradecimiento a la Chinita, mueven el voluntariado que, con amor de madre, buscan aportar su granito de arena no sólo a través de aportes alimenticios sino también llevando la Palabra de Dios a quienes más lo necesiten. “Nos mueve la fe y el agradecimiento que le tenemos a la Virgen, le retribuimos a Ella con nuestros servicios, por devoción a Ella como Madre de Jesús y Madre nuestra”, expresó Pérez. 

Rosa Elena Haack  Un “chat” voluntario para alimentar  Con un inmenso empeño por aportar y extender una mano amiga,  Rosa Elena Haack y Sarah de Cooper iniciaron un chat en Whatsapp, atendiendo el llamado del padre Juan Padilla, para organizar las  ‘ollas hospitalarias’ que  semanalmente  ofrece el Hogar Clínica San Rafael. El grupo, llamado “Montemos la olla”, hoy suma más de 90 participantes. Un menú se diseña cada semana y con gran esmero ubican los ingredientes para llevar alimento a más de 400 personas, entre niños y abuelitos. “El grupo comenzó como algo pequeño, para encaminar las jornadas  con el apoyo de las voluntarias del Hogar Clínica”, contó Haack, y agregó que no solo se alimenta sino que “se crea una relación con los niños, los enseñamos a dar las gracias, a bendecir la comida, a ceder el puesto,  a compartir”. 

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