Último estudio del Iclam data de 2013. Prevén otro más amplio este año. Según el Ministerio de Salud el Zulia ocupó el primer lugar en enfermedades respiratorias agudas en 2016.
Comienza el día y la ciudad se despierta bajo la espesa nube del humo de buses, carritos por puesto y fábricas que comienzan a trabajar. El Sol Amado, apenas sale, se debate entre una “neblina” de contaminantes. La quema de basura es otro factor que agrava la situación. El aliciente de este problema son los árboles, pero muchos ya han sido talados.
La ciudad lleva cuatro años sin conocer la calidad del aire que respira. En 2013 se presentó el último estudio al respecto, dirigido por el Instituto para el Control y la Conservación de la Cuenca del Lago de Maracaibo (Iclam), ente encargado por el Ministerio de Ecosocialismo y Agua para la tarea.
En aquella oportunidad, la investigación, que abarcó Maracaibo, San Francisco y la Cañada de Urdaneta, arrojó como resultado que la capital zuliana se encontraba en el rango de “aire moderadamente contaminado”, de acuerdo con el decreto Nº 638, con un valor de 87,60 µg/m3. Mientras que el municipio sureño y la Cañada, se encontraban con valores superiores a 100 µg/m3, pero igual en la misma categoría.
Ibis González, especialista ambiental en la calidad de aire del Iclam, explicó que este fenómeno se debía a que las partículas de contaminación en la ciudad se desplazaban hacia el sur por los vientos alisios de la cuenca del Lago de Maracaibo. Su pronóstico es que el aire se haya mantenido en el rango que manejaban hace cuatro años; sin embargo, han entrado en juego la aparición de otras fuentes de polución.
“Si llegara a existir un incremento se debe a eventos que estamos viendo ahora como la creciente quema de cauchos, de basura, la tala de árboles. Adicional, la inestabilidad atmosférica, pues estamos presenciando como en meses de sequía, llueve”, afirmó.
Por la Universidad del Zulia, el último estudio se remonta al 2008 y especificó que en ocho años el 54 % de la capital zuliana presenta un aire muy contaminado.
La gerente de cuenca del organismo ambiental, Niovi García, informó que tienen prevista una ampliación de la red de puntos de registro de partículas para una mayor cobertura espacial y una medida más real. Sobre la fecha de ejecución de este proyecto, sostuvo que esperan que sea este año.
Mientras el Iclam desarrolla un nuevo estudio, el Ministerio de Salud ubicó al Zulia como el primer estado con más infecciones respiratorias agudas en 2016 con 14.972 casos (aunque la cifra bajó durante el año).
La jefa de la división de salud ambiental del Iclam, Nathali Ospino, señaló que se ha evidenciado una correlación entre la disminución de la calidad del aire y las enfermedades respiratorias. Expuso, en este sentido, que las partículas de polución se alojan en el tracto respiratorio y puede desencadenar en asma, alergias, tos.
Advirtió que el agua de lluvia también puede contener contaminantes y afectar los cultivos, animales y ecosistemas como el del Lago de Maracaibo.
Para evitar esto, el ambientalista marabino Elio Ríos enfatizó que la ciudadanía debía tomar consciencia y poner en práctica hábitos más amigables con el ambiente.
“La gente debe dejar de quemar basura y cauchos porque no se imaginan los daños al aire. Cada persona debe cuidar el ambiente”, recalcó.
Igualmente condenó la deforestación y la reciente tala indiscriminada de árboles porque solo contribuyen a acentuar la concentración de polución.
A la par, Paola Pallares, gerente de central ambiental del Iclam, expone que los árboles fungen con unas barreras que absorben las partículas de contaminación y al no estar, estas circulan libremente en el ambiente.
“Hay menos cobertura vegetal por la tala indiscriminada”, subraya. A las pruebas se remite: 500 árboles se cortaron solo en 2014, una cifra en franco ascenso debido al uso de los troncos para barricadas y a la deforestación por construcciones.
Puntualizó que este tipo de actividades, además, repercute en los periodos de sequía, en la desertificación de los suelos y la pérdida de biodiversidad. “En Maracaibo se nota cómo no hay tantas aves como antes, han emigrado buscando un hábitat”, señaló.
Marcelo Monott, presidente de la Fundación Ecológica Maranatha, criticó que en la ciudad no exista una política de plantación, de forestación y construcción de parques. Propuso la activación de un Consejo Regional de Ambiente, así como atender la contaminación con una cooperación entre el Gobierno, ONG y el sector privado.