La lluvia obligó a interrumpir la procesión de la Virgen de Chiquinquirá pocos minutos después de comenzar, tras la tradicional bajada de la imagen en Maracaibo. Algunos fieles describieron la llovizna como una «lluvia de bendiciones».
Los Servidores de María, encargados de cargar el mesón donde reposa la reliquia, la cubrieron con un protector plástico y regresaron a la Basílica para resguardarla. La pausa respondió al protocolo de seguridad y preservación de la tablita, cuya antigüedad se remonta a 1709.
Los feligreses esperaron en la plazoleta y en las puertas de la Basílica Santuario por una posible reanudación, pero la procesión no continuó. La tradición contempla que la reliquia recorra la plazoleta y calles cercanas antes de volver al santuario, donde permanece cerca de los fieles hasta el 5 de diciembre, cuando regresa a su altar.
Desde este domingo 1 de noviembre, los visitantes pueden observar la reliquia en un lugar más cercano que el altar habitual.





