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La historia de la Piedra Kueka, recuperada por Venezuela

Kueka está envuelta en controversia desde 1998. La piedra de jaspe semipreciosa fue extraída del Parque Nacional Canaima por el artista alemán Wolfang von Schwarzenfeld.

Los indígenas pemón, ubicados en el estado Bolívar, al sureste de Venezuela, consideran que la causa de los desastres naturales y el desequilibrio de la naturaleza se deben a la sustracción de este momumento natural de 30 toneladas, llamada piedra Kueka, que salió de manera irregular de la comunidad de Santa Cruz de Mapaurí y fue trasladada a los jardines del parque Tiergarten de Berlín, como parte del Proyecto Global Stone, reseñó el portal ruso RT.

Venezuela, en los últimos años, intensificó las gestiones para la devolución del monumento ante las autoridades alemanas que, si bien nunca se negó al trámite, exigieron una salida conveniente para todas las partes. Finalmente la repatriación se produjo este viernes 11 de mayo.

El artista alemán que sustrajo la piedra, por su parte, alega que Kueka carece de significado, que la trasladó con la anuencia del gobierno del fallecido expresidente Rafael Caldera y que fue un «regalo» para Berlín.

«Para los pemones, las piedras son como seres protectores, espíritus tutelares, intermediarios, divinidades y, en el caso de Kueka, es como una madre, y cuando le falta esa madre, ocurren desgracias, calamidades, el pueblo se desubica, ahí pueden haber hasta tragedias», explicó el antropólogo Esteban Emilio Mosonyi, autor -entre otros libros- del Manual de lenguas indígenas de Venezuela, y quien ha participado durante años en foros para divulgar la cultura de ese pueblo ancestral y reclamar la devolución del patrimonio.

¿Leyenda o fraude?La leyenda indígena cuenta que un joven pemón de Taurepán se enamoró de la mujer más bella de la comunidad Makuxi, y se fugó con ella, aún en contra del dios Makunaima, que prohibía el cruce entre ambos pueblos.

Los amantes fueron perseguidos y su condena fue vivir abrazados eternamente, convertidos en piedra. Así se convirtieron en los ancestros de los indígenas pemón. Pero lo que hizo Makunaima, lo separó von Schwarzenfeld. Después de la sustracción del monumento, «El abuelo» quedó solo en Santa Cruz de Mapaurí, y la abuela fue llevada a más de 8.500 kilómetros de distancia, curiosamente, para ser inscrita como representante del «amor».

El artista niega toda la historia, aunque en reiteradas oportunidades ha asegurado que no tenía conocimiento de la sacralidad de la piedra cuando la sacó de la Gran Sabana. En la página web del proyecto Global Stone expone ampliamente su versión de los hechos y refiere un estudio del investigador Bruno Illius que califica el reclamo de Venezuela como un «fraude intencional».

 

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