La plazoleta de San Juan de Dios es un corredor de bioseguridad. Sí, pero más de fervor hacia la Patrona del Zulia, a quien —como dice el lema de estas fiestas en su honor — le piden «cuida con afecto maternal a este mundo herido».
Un bálsamo de fe. Consuelo. Amor. Madre protectora y llena de bendición. Así han descrito los devotos marianos este acercamiento con la Virgen de Chiquinquirá, la mañana de este domingo 15-N.
La plazoleta de San Juan de Dios es un corredor de bioseguridad. Sí, pero más de fervor hacia la Patrona del Zulia, a quien —como dice el lema de estas fiestas — le piden «cuida con afecto maternal a este mundo herido».
Han acudido devotos de todas las edades a recibir la bendición de la Chinita y a agradecerle favores recibidos.
Una madre, con su pequeño en brazos, lloró frente a la Reliquia y contó: «Hemos venido a ver a la Chinita para presentarle a nuestro bebé, es un niño arcoíris… es un bebé que vino después de una muerte de otro niño, nuestro primer hijo falleció. Se lo vine a traer, a pesar de la pandemia, para que conociera a Lucas David, para que lo siga cuidando, bendiciendo y quien quita el día de mañana sea él un servidor de María».