Lo que se ve hoy en los alrededores de la Basílica ha ocurrido en fiestas de santos y patrones en distintas partes del mundo. La OMS y distintos organismos de salud han instado a la prevención.
Lo impensable: ver una plazoleta de San Juan de Dios desolada, a horas de la Bajada de la Chinita.
La pandemia del covid-19 que ha dejado más de 45 millones de contagios en el mundo y más de 91 mil en Venezuela ha obligado a que las concentraciones sean prohibidas para cortar las cadenas de transmisión del coronavirus.
Al anunciarse el 12 de octubre que la Bajada de la Reliquia chiquinquireña sería virtual quedó claro que limitar las aglomeraciones era para preservar la vida y se pidió a los devotos su comprensión. También se les invitó a hacer de sus casas una extensión del templo mariano para recibir a la Virgen Morena en sus corazones, en este inédito inicio de sus fiestas patronales.
Todas las áreas, desde las avenidas Las Delicias, Urdaneta (antes Padilla) y Libertador, de Maracaibo, han sido acordonadas por funcionarios de la GNB, Cpbez, Ejército y Polimaracaibo.
