Completamente inundada quedó ayer la avenida 5 que conduce hacía El Bajo en el municipio San Francisco, luego del desbordamiento de la cañada La Silva.
“Por acá no llovió, pero en otras partes de municipio sí y, como esta cañada pasa por muchas comunidades el agua fue tomando volumen hasta inundar la avenida”, expresó un transeúnte mientras se quitaba los zapatos para cruzar la colapsada vía.

La cuenta de los autos, que sucumbían ante la intensa marejada, se perdía de esquina a esquina. Choferes se bajaban a empujar, con el horrendo precio a pagar por su osadía al intentar pasar. Asientos y accesorios perdidos en el turbio líquido.

Los porches de los hogares cercanos quedaron sumergidos en inmundas olas negras.
Gaveras de refrescos, troncos y piedras que de forma desesperadas eran colocadas como puentes provisionales, no tenían otro destino más que flotar entre la intensa corriente.
