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El pesebre, una tradición que se enriquece con los años

La navidad marabina se manifiesta de muchas formas y cada una de ellas tiene un matiz particular que la hacen única entre tantas expresiones de estas festividades en la cultura venezolana.

La gaita, los aguinaldos, las comidas, las parrandas y festejos van siempre impregnadas de ese toque zuliano que las diferencia del resto.

Sin embargo el pesebre mantiene firme su pureza y al paso de los años son pocos los cambios que se observan en su esencia. 

Pesebre el Paraíso de la Maravilla del sector Amparo  

Esta manifestación es una de las más hermosas que se practican en suelo zuliano y en estos días es muy común observarlos en muchas casas, a cielo abierto, en la calle, en las iglesias y en cualquier institución pública o privada donde cada año tratan de mejorarlo con respecto al anterior.

La tradicionalidad es quizá la característica que mas define a esta costumbre. Por eso pesebres como el de Canchancha, el de la Básilica, la Puerta de la Maravilla, el de la Catedral y muchos otros tienen tanto arraigo en este suelo por su constancia y permanencia en el tiempo.

Canchancha es sinónimo de tradición en la representación del nacimiento del Niño Jesús. Con 57 años este pesebre mantiene viva esta genuina expresión y es referencia nacional en estas fechas.

Su mentor, Nicanor Cifuentes, quien heredó la costumbre de su padre, relata con orgullo la importancia de este pesebre declarado Patrimonio Cultural del Zulia.

Representación del nacimiento en la Basílica  

“Es un sitio de encuentro donde cada año toma vida el quehacer cultural en distintas manifestaciones, todas, orientadas a rendir tributo al acontecimiento más grande de la humanidad: el nacimiento de Jesús”, apunta Cifuentes.

Cifuentes cuenta que esta tradición, luego de que su padre emigrara desde Nicaragua a Colombia, continúo durante seis años en la ciudad de Barranquilla, y luego dos años más en la ciudad de Santa Marta, hasta llegar a Venezuela, específicamente a Maracaibo, en 1958. 

“Si nos ponemos a analizar, este pesebre ininterrumpido, tiene por la línea paternal 219 años continuos, que inició en la ciudad de Granada, en Nicaragua, con la bisabuela de mi padre”.

El hermoso pesebre de Canchancha sin duda es una muestra de zulianidad y amor por el niño Dios. La familia Cifuentes continúa con la tradición que se ha convertido en parte del patrimonio cultural zuliano por 56 años.

En el sector Amparo toma auge otro nacimiento cuyas dimensiones apuntalan a una larga vida. Ya tiene 29 años y su creador, Denis Valecillos, sostiene que cada navidad lo hace con el mismo amor y lo bautizó como el Paraíso de la Maravilla. 

El pesebre de Los Olivos, que elabora Arelis de Manzano  

“Desde septiembre comienzo a almarlo y cuando lo abro mucha gente llega a visitarlo. Este año han venido más personas que nunca pues ya es muy conocido ”, señala Valecillos.

Emplea alrededor de 500 figuras en la construcción y más del 80% del material para su elaboración es reciclable.

El tradicional nacimiento de la iglesia Santa Bárbara  

Igual arraigo tienen los nacimientos de la Basílica, de la Iglesia Santa Barbara y del barrio los Olivos donde Arelis de Manzano lleva 21 años dedicados a mantener viva esta costumbre.

“Yo hago el pesebre con el mismo amor todos los años pues nació como pago a una promesa que debo cumplir toda la vida”, subrayó.

 Maracaibo toda se regocija al amparo de esta bonita costumbre en navidad.

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