Fervor, devoción, veneración, querencia, afinidad y amor. Todo expresado en un solo gesto: un beso. La fe profesada al Retablo Sagrado de María de Chiquinquirá, desde hace 307 años, la noche de este jueves en la Basílica de San Juan de Dios se sintió más de cerca, cuando cientos de fieles le ofrendaron el beso de bienvenida a su Patrona.
Con aplausos, oraciones y la entonación del “Gloria a ti Casta Señora”, del coro de voces blancas del templo mariano, se dio el acto de descensión de la Sagrada Reliquia de su camerín de manos de los padres delegados: Enyerber Jackson, vicario parroquial de la Basílica, y Silverio Osorio, vicario de la Catedral.
La Tablita, que en 1.709 fue testigo del milagro de la Renovación de María del Rosario de Chiquinquirá, fue colocada en el altar mayor, donde uno a uno los fieles le dieron el beso de recibimiento.
Con un templo repleto de devotos, a las 6:00 de la tarde, inició la misa que fue oficiada por el padre Eleuterio Cueva, párroco de la Basílica. La ceremonia comenzó con el ingreso de los oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y los integrantes de la Sociedad Servidores de María, quienes al compás de la Banda Marcial del Comando de Zona 11 de la GNB formaron el callejón de honor por la nave central.

