Los dos quirófanos que estaban operativos en el Hospital de Niños J. M. de los Ríos fueron cerrados el viernes pasado. Este miércoles en la noche, en un comunicado firmado por la doctora Carmen Rosa Graterol, directora de ese centro de salud, se indicó que por motivos de remodelación “no se pueden ingresar pacientes quirúrgicos hasta nuevo aviso”.
El Hospital de Niños tiene siete quirófanos. Según la fuente, los tres del ala azul tienen problemas eléctricos desde agosto, y en marzo dos de los quirófanos del ala verde se cerraron porque empezó a salir “agua de color negro” en las juntas del piso y tenía filtraciones que levantaron las paredes, reseñó un trabajo del diario El Nacional.
“Había mal olor, moscas y zancudos. En el pasillo se abrió una gotera de agua blanca que era como una cascada. Ahí fue cuando suspendieron las cirugías electivas y decidieron atender sólo las emergencias. Pero el viernes se decidió que no pueden hacerse más intervenciones en los quirófanos porque están contaminados”, contó.
El lunes en el área de Cirugía estaban pendientes por operación siete personas con tumores y dos con obstrucciones renales. Esta semana los han ido refiriendo a otros hospitales para su atención. No obstante, hay otros pacientes esperando por intervenciones.
“No hay ni yelco en el hospital, fuimos a comprar y tampoco hay en las farmacias”, denunció Jackelin Mejías, madre de un niño de 7 años que tiene 10 días hospitalizado con hidrocefalia.
En el J. M de los Ríos hacen falta las válvulas que permiten el drenaje del líquido cefalorraquídeo de los niños con hidrocefalia. “No pueden irse a sus casas así, lo que evita que el niño fallezca es el drenaje”, explicó otra fuente que prefirió resguardar su identidad.
El hijo de 11 años de Mirvid Allende también tiene el mismo padecimiento. La válvula se contaminó y ahora tiene una infección. “Me dicen que hay que esperar a que el quirófano sirva. Mi hijo tiene puro pus en la cabeza. ¿De aquí para dónde lo saco? No tengo para operarlo en otro lado, aquí es donde lo ven a él”, dice asustada.
Arianni Alvarado, mamá de otro paciente de hidrocefalia que tiene 16 días esperando por una intervención, completa la lista de escasez: “No hay gasas ni inyectadoras. A veces tenemos que comprarlo nosotras. Los exámenes que les hacemos por fuera nos pueden costar hasta 2.000 bolívares y hay que hacérselos cada 5 días. En el hospital no están procesando cultivos”.