La alerta del gremio de arquitectos de Barquisimeto y de la Unidad Extramuros de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela por el avance del desmantelamiento de la Casa Riccio, obra de 1992 de Fruto Vivas, puso el foco sobre el estado de un inmueble considerado de alto valor patrimonial.
Un inmueble de 1992 quedó con su estructura expuesta
La arquitecta Alessandra de Sciulli, profesora del área de Acondicionamiento Ambiental de la UCV, calificó la situación como alarmante. Señaló que no hubo acceso directo a los propietarios o responsables de la obra para levantar un informe técnico preliminar, pero afirmó que los registros visuales compartidos por colegas en la zona muestran el desmantelamiento completo de cerramientos, paredes y celosías.
Según esa descripción, lo que quedó visible es solo el esqueleto estructural original del inmueble. De Sciulli advirtió además que los elementos compositivos que dan valor a la obra no pueden ser alterados sin asesoría especializada.

La academia pide parar la obra y revisar permisos
Ante la situación, las facultades de arquitectura y los colegios profesionales exigieron la paralización inmediata de la obra actual y la revisión de los permisos de construcción otorgados por las autoridades locales.
También reclamaron la declaratoria patrimonial formal del inmueble por parte del Instituto del Patrimonio Cultural y un proceso de restauración científica e interdisciplinaria que permita revertir los daños bajo parámetros técnicos y normativos.
La advertencia de la academia UCV insiste en que proteger el patrimonio no equivale a abandonarlo, sino a garantizar que cualquier intervención sobre obras de maestros como Fruto Vivas esté en manos de profesionales capacitados.






