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Así se comunicaba el occidente cuando el Puente General Rafael Urdaneta no existía

Este lunes se cumplen 53 años de la inauguración de la estructura. Antes del Puente, los ferrys y embarcaciones pequeñas entrelazaban las dos costas. El “Coquivacoa” fue la primera nave de ese tipo en llegar a la región. Al principio, el pasaje costaba 5 bolívares para las pasajeros que llevaban sus carros y un bolívar para los peatones. Inauguración del Puente puso fin a la actividad.

Margioni Bermúdez/Trabajo publicado el 1 de junio de 2003.

 

Con el arribo del ferry “Coquivacoa”, el 22 de febrero de 1939, se inició una época que afianzó la unión de dos costas y facilitó el intercambio comercial a mediados del siglo pasado.

Proveniente del puerto Orange, en Texas, Estados Unidos, pasaría a ser la primera en su estilo. PANORAMA en su edición del 21 de enero de 1939 reflejó en un título a dos columnas, “Ya está listo el primer ferry-boat que pondrá en servicio la Compañía Anónima de Transporte Traslacustre”.

“Al mando del capitán Andrés Baldés, cuatro marinos venezolanos y uno extranjero, partió desde el puerto anglosajón la nave que había generado gran expectativa entre los pobladores”, explicó el historiador Orlando Arrieta.

Al principio, el pasaje costaba 5 bolívares para las personas que llevaban sus carros y un bolívar para quienes iban a pie.

El recorrido inicial partía a las 5:00 am desde el malecón de La Ciega en Maracaibo, hasta el muelle municipal de Cabimas, agregó Arrieta, quien recordó que el último y trayecto se hacía a las 8:00 pm desde la COL.

El 8 de junio de 1940, con la bendición del párroco Rafael Antonio Peña, se inauguró el muelle Palmarejo, en Santa Rita, sitio que dentro de poco se convertiría en un punto comercial y recreativo de referencia. La ejecución de la obra estuvo a cargo de la “Raymond Concrete Pile Company”, tal como lo corroboró este rotativo en su tiraje del 20 de octubre de 1938.

“El comercio era más amplio en Palmarejo, pues muchas familias de Maracaibo aprovechaban el trayecto por el Lago para distraerse los fines de semana. Allí se instalaron cafetines y ventas ambulantes que favorecieron la economía local”, destacó Arrieta.

La posibilidad de trasladar vehículos en el interior de los ferrys y la construcción de la carretera Mene Grande-Motatán incrementaron la relación con Caracas y otros estados del país, acortando el recorrido que debía emprenderse en piragua hasta Encontrados, en Santa Bárbara, desde donde partían colectivos hasta el centro de Venezuela.

La armaduras de acero que surcaron el Lago estaban provistas de dos plantas eléctricas, una batería grande, dos potentes motores “Atlas”, sillas de mimbre y tenían capacidad para 400 pasajeros y 50 vehículos.

Pasajeros

Enairo Villasmil, conocido como el joyero de la Virgen de Chiquinquirá, se contó entre los pasajeros que pasearon en el medio de transporte. 

“Yo viajaba mucho a la Costa Oriental, porque allí trabajaba Mario Rincón, quien elaboraba zapatos en el pasaje Sorocaima de Cabimas. Al llegar a Palmarejo tomaba un carro hasta allá. Lo que más recuerdo de la travesía es el paisaje que se apreciaba y los pastelitos de carne y queso que vendían durante el viaje”, narró entonces Villasmil.

La venta de cerveza se sumaba a los productos ofrecidos a los ocupantes, añadió. “Por ser un viaje que no tardaba más de una hora era imposible embriagarse”, sostuvo entre risas.

Vinicio Nava Urribarrí, Director de la Cátedra Bolivariana del Zulia, también disfrutó las bondades que ofrecieron los ferry-boats.

“Me monté por primera vez en el Coquivacoa en julio de 1939. Tenía 9 años y un familiar de nombre Hugo Urribarrí Urribarrí me llevó a Santa Rita para protegerme de un brote de tifoidea que había por mi casa. Todavía recuerdo la estela que la embarcación dejaba a su paso por las aguas”, expresó.

Sentenció el historiador que sólo ruinas quedaron del muelle de Palmarejo. “Es de criticar la negligencia de los gobiernos, pues no han tenido la disposición de rescatar el lugar, que bien pudiera ser un monumento para las nuevas generaciones”.

El adiós de los ferrys

La puesta en funcionamiento del Puente General Rafael Urdaneta el 24 de agosto de 1962 marcó el final de 32 años de ferrys.

En una entrevista ofrecida a este diario en el aniversario número 40 del coloso de concreto, Adaulfo Arrieta, cronista de Santa Rita, destacó que “la monumental pasarela acabó con el transporte lacustre, por lo que los propietarios de las tradicionales embarcaciones daban cuenta de su tristeza por el fin de su medio de sustento”.

La euforia ocasionada por la obra, opacó la otrora opulencia de los ferry-boats, narró Pedro Luis Padrón, cronista de Los Puertos de Altagracia.

“En la madrugada del 27 de agosto – tres días después de la celebración- ‘El Caracas’, al mando del capitán Orángel Urdaneta, realizó su último recorrido oficial. La nostalgia se reflejó en muchos de los pequeños comerciantes que se ganaban la vida a orillas de ambas costas”, expresó el mirandino.

Recordó Padrón que dos de los capitanes eran conocidos como “Chirita” y “Cachito”. “Las colas de carros y pasajeros eran impresionantes, muchas veces llegaban al hospital Central o pasaban la vieja Universidad. Los bomberos se veían obligados a intervenir para disminuir el desorden”, explicó.

Parte de la flota lacustre fue destinada a cubrir la ruta Los Barrancos-San Félix en el río Orinoco, mientras que otras unidades navegaron un tiempo desde Cumaná hasta Pampatar, en Margarita, siendo desplazadas más tarde por naves más modernas.

Con ellos también se fueron las despedidas cargadas de lágrimas o risas que familiares y amigos ofrecían a la salida de cada barco, para desear un pronto regreso a quienes, en muchos casos, sólo tardarían algunas horas en volver.

 

Datos:

En 1940 arribó la segunda embarcación que pasaría a enriquecer la flota a cargo del traslado de pasajeros desde Maracaibo hasta Palmarejo y viceversa. En la foto aparece el “Carabobo” en plena faena de embarque.

LA EMPRESA translacustre organizó un concurso el 19 de octubre de 1938 para escoger el nombre del primer ferry. El ganador fue Rodolfo Van Praag, quien recibió Bs. 50.000. Además del Coquivacoa, laboraron el Catatumbo, Cabimas, Cacique, Caracas y Carabobo. La gráfica reproduce un boleto de la época.

REGRESO FUGAZ El accidente ocasionado por el supertanquero Esso Maracaibo, la noche del 6 de abril en 1964, obligó a las autoridades a contratar de nuevo a los ferrys, mientras se realizan las labores de reparación de las pilas 31 y 32 derribadas por la nave de la Creole Petroleum Corporation.

 

 

 

 

El 27 DE AGOSTO DE 1962, TRES DÍAS DESPUÉS DE LA INAUGURACIÓN DEL PUENTE SOBRE EL LAGO, HIZO SU ÚLTIMO VIAJE EL “CARACAS”, AL MANDO DEL CAPITÁN ORÁNGEL URDANETA.

 

 

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