Enmontados, con basura y destrozos en sus instalaciones así reciben los cementerios, El Cuadrado y Corazón de Jesús, a los dolientes que visitarán este 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, las tumbas de sus seres queridos en estos camposantos locales.
Las imágenes no reflejan sino un profundo irrespeto a su memoria, de esta forma la ciudad muestra lo que puede importarle el recuerdo de quienes vivieron en ella y dejaron una huella. La dignidad de los fieles difuntos es profanada a diario, asistir a un camposanto es un acto de valentía. No hay mantenimiento, ni orden, los cementerios parecen botaderos de desechos, una gran contradicción en la capital del regionalismo y del amor por nuestra historia.
La inseguridad sigue atentando contra estos lugares sagrados que permanecen a su merced. La profanación de tumbas, que por meses fue noticia en el camposanto de la Limpia, es lo único que ha disminuido pues desaparecieron las osamentas a cielo abierto de los alrededores de las tumbas.
La maleza reina en el interior de cada uno pues ha sido regada por las lluvias de los últimos meses que se ha confabulado con la falta de mantenimiento para afear los ambientes en estos días.

Basura en el cementerio Corazón de Jesús
La quema de desperdicios es práctica común en los camposantos
Puerta franca por el lado sur del cementerio Corazón de Jesús 