Hace dos años se celebró la beatificación de José Gregorio Hernández Cisneros, conocido como «El Médico de los Pobres», en Caracas, donde realizó gran parte de su labor médica. José Gregorio se ganó la admiración de sus seguidores por su dedicación a los más necesitados, sus obras de caridad y su profunda devoción religiosa. Se le considera un «santo popular» más allá de su país natal. Ahora, se espera por la confirmación de su segundo milagro para ser santificado.
El Diario de los Andes conversó con los devotos de José Gregorio en su ciudad natal de Isnotú, Trujillo, quienes creen que no necesitan el permiso de la Iglesia para considerarlo un santo. Para ellos, José Gregorio ya es un santo en sus corazones y ha intercedido ante Dios por muchos de sus devotos. Una mujer llamada Maribel Viera dijo: «Cuando lo canonizen, solo será darle formalidad a lo que ya viene haciendo».
Entre los testimonios de fe se encuentra el relato de un niño de 8 años llamado Jhonkleiber Gudiño, quien afirmó que José Gregorio Hernández le salvó su ojo después de un accidente de trompo que casi le hace perder la vista. Según su madre, los doctores le habían dicho que su pequeño podía perder el ojo izquierdo debido al golpe del trompo, pero gracias a José Gregorio Hernández y a Dios su ojo se recuperó.
Otra devota de José Gregorio, Maribel Viera, aseguró que su regreso a Venezuela estaba enmarcado en el pago de una promesa al Beato. Explicó que se sometió a una operación para extraer un tumor en uno de sus riñones, pero gracias a las oraciones y a la intercesión de José Gregorio y de Dios, su riñón no fue extirpado.
