Ciudad

ANÁLISIS: Bachaqueo, el cómplice de la especulación

Hasta 600% por encima de su valor cancelan los marabinos por los productos de la cesta básica que no se consiguen en los supermercados. Un kilo de leche que se comercializa oficialmente en 32 bolívares se consiguen fácilmente en los “supermercados” improvisados en vías públicas o frente a las casas, pero con un precio exorbitante de hasta 250 bolívares. Sin duda, la especulación y la inflación le están pasando factura al bolsillo del ciudadano común, pero también ha traído un nuevo problema: “el bachaqueo de a pie”.

La realidad sugiere que si un comprador desea adquirir un kilo de harina, leche, azúcar y café debería cancelar como máximo 140 bolívares, pero en el mercado “informal” los mismos rubros sumarían la astronómica cifra de 560 bolívares aproximadamente, es decir, 350% más de lo habitual. A juicio de los economistas este fenómeno especulativo convierte “rápidamente” el salario de un trabajador en “sal y agua”.

“El desabastecimiento de los productos, el bachaqueo, y la especulación de los buhoneros nos está matando. Hace poco cancelé por un kilo de café 100 bolívares, cuando no vale más de 50 bolívares”, comentó resignada María Rodríguez, ama de casa de 48 años.

Hoy, ya es cotidiano ver como se comercializan artículos regulados y a cielo abierto en la avenida Libertador (cerca del caso central), Las Playitas, Las Pulgas, Los Plataneros, La Curva de Molina, así como en el frente de las casas que componen sectores como Las Veritas, Belloso, 18 de Octubre, La Trinidad; ante la mirada de las autoridades competentes para erradicar la actividad ilícita.

Y es que a pesar el Banco Central de Venezuela (BCV) no mide el índice especulativo de los productos de la cesta básica que se venden en cualquier “tarantín” o “choza” marabina, es un hecho que el Zulia, por ser fronterizo, ha sido el principal estado del país con la afectación del flagelo del “bachaqueo”.

El economista Eduardo Espina enfatiza que “el bachaqueo en el orden económico está causando una gran distorsión en los precios de los productos de primera necesidad cuyos precios están controlados y subsidiados. La especulación, escasez y la usura son componentes que influyen en la aceleración de la inflación, además de incidir en la pérdida del poder adquisitivo. Para nadie es un secreto que el índice de escasez de rubros alimenticios en nuestra entidad debe rondar más del 45% (…), es decir, casi la mitad de la canasta básica no se consigue en el mercado formal. Por más que usted lo intente nunca va a tener un mercado completo”.

La queja también la eleva Rosiris Gómez, abogada de 35 años, quien ya ve como algo común que en frente de las casas se comercialicen productos básicos con sobreprecio, sin control sanitario y permisos legales. “Lo que no consigo en un supermercado lo veo frente a cualquier casa de Las Veritas (…) pareciera que ahora todo el mundo se dedica a revender leche, aceite, harina en sus residencias, mientras las autoridades no hacen nada”, manifestó con molestia y resignación.

El economista Roger Chacín argumenta que “por culpa del bachaqueo en el Zulia se ha registrado un incontrolable aumento en los precios de los bienes, en especial los alimenticios. A su vez, la especulación cada día erosiona más y más el poder adquisitivo de los ciudadanos. En otras palabras, si en Caracas con 100 bolívares puedes adquirir cuatro productos de la cesta básica; en nuestro estado con esa misma cantidad de dinero comprarías uno porque solo lo consigues en el mercado informal. Controlar la especulación es un factor que interviene de manera importante en el fenómeno inflacionario”.

Los analistas coinciden en que el país debe existir una ley que prohiba “terminantemente”, como lo sugiere Chacín, la reventa de artículos. “La Ley de Precios Justos en sus artículos 51 y 57, sobre la especulación y la reventa de productos, se establecen sanciones por vía judicial con prisión de hasta 10 años, así como multas de 200 UT a 10.000 UT (…) pero en ningún lado se prohibe la reventa de producto por parte de informales, eso hay que establecerlo y dejarlo claro”, enfatizó. Hace cuatro años, en julio específicamente, el expresidente Hugo Chávez autorizó —vía Ley Habilitante— un decreto con rango nacional que impedía la venta de alimentos en el comercio informal. “Hay que darle duro al especulador, al que roba al pueblo”, dijo. Pero, dos días después, el jefe de Estado derogó la ley y la calificó como “un error”.

El pasado miércoles, el mandatario Nicolás Maduro informó que el Gobierno ya adelanta un plan para “romper” las mafias que abastecen a los buhoneros. También pidió “todo el apoyo nacional” para “apretar la mano” contra el contrabando.

A la fecha, el Gobierno a redoblado sus esfuerzos para detener el contrabando, pero los ciudadanos afectados por la usura, el desabastecimiento y la especulación aseguran que se ha bajado “la guardia” para frenar a los revendedores ocasionales. “He llegado al punto que ya no cuánto vale en verdad un litro de aceite si 30 bolívares o 120 (…) porque siempre lo consigo caro en los buhoneros. Ya me estoy acostumbrando al sobreprecio y por eso el sueldo nunca me alcanza”, explicó Manuel Ortiz, de 44 años.

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Ciudad