Aferradas a la vida y sorteando dificultades dentro de su cuadro de salud, las siamesas María Gracia y María de Los Ángeles Parra Ugarte cumplen hoy cuatro años.
Las pequeñas, que hasta ayer serían sometidas a un cateterismo para mejorar las condiciones de vida de ambas, se encuentran recluidas en el Texas Children’s Hospital, en Houston, Estados Unidos, desde noviembre pasado, cuando presentaron una infección respiratoria.
La cirugía de las “Princesas bendecidas”, como las llaman sus familiares, busca alargarle la vida a las pequeñas que comparten el mismo corazón, luego que los especialistas de este centro asistencial decidieron no arriesgarse a separarlas.
La lucha de sus padres por lograr una separación no ha cesado desde su nacimiento, que se produjo en el Hospital Adolfo Pons, de Maracaibo, en el 2012.
La tarea ha sumado cientos de voluntarios en todos los ámbitos, quienes colaboraron para llevar a las hermanas hasta Estados Unidos.
Ana María Ugarte, madre de las niñas, envuelta en un cúmulo de fe no ha decaído en su deseo de ver a sus hijas separadas.
Pidiendo siempre sumarse a las oraciones, a través de las redes sociales y especialmente Instagram, sus padres han compartido todos los momentos felices y los amargos que les ha tocado pasar en el centro de salud.
A dos meses de su nacimiento, los estudios realizados en Maracaibo arrojaron que las niñas que habían nacido unidas por el tórax y el abdomen compartían el hígado. A los tres meses los exámenes científicos determinaron que además compartían el corazón y que su separación no era viable.
“Los médicos han hecho todo lo que conocen, pero no han sido instrumentos hasta ahora de la separación de nuestras hijas. Nos han dicho que los exámenes no dan un pronóstico para la separación, pero lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios, y Él nos ha revelado que serán separadas a través de su obra”, manifestó en una entrevista a PANORAMA.
En su búsqueda de sanación para sus hijas, los esposos Parra-Ugarte han tocado decenas de puertas. Al año de nacidas su corazón fue evaluado en el Hospital Cardiológico Infantil, en Caracas, que determinaron que su caso tendría que realizarse en el extranjero.
A partir de ese momento la cruzada de la familia fue llevarlas hasta Estados Unidos, lo que lograron con el apoyo de la Fundación Citgo. El Texas Children’s Hospital recibió el caso. Decenas de eventos se realizaron para recaudar fondos y el 11 de septiembre partieron.
Luego de las evaluaciones el equipo médico decidió no separar a las pequeñas. Sus padres expresaron que los médicos les informaron que separarlas “sería experimentar” y que el porcentaje de probabilidad de soportar la operación es muy bajo y que por ética del hospital no se arriesgarían.
Hasta el cierre de esta edición los padres no habían informado sobre el resultado del procedimiento quirúrgico al que serían sometidas.
Hoy, cientos de seguidores acompañan a las pequeñas a celebrar la vida con sus oraciones, y como dicen sus padres, “agarrados de la mano de Dios, sin soltarnos, confiando que todo saldrá bien”.