Ciencia y Tecnología

Noah Praamsma sostiene que algunos ultraprocesados pueden ser beneficiosos para la salud

Noah Praamsma, dietista del Physicians Committee for Responsible Medicine, plantea que dentro de los alimentos ultraprocesados existen excepciones que…

Noah Praamsma, dietista del Physicians Committee for Responsible Medicine, plantea que dentro de los alimentos ultraprocesados existen excepciones que pueden aportar beneficios para la salud, aunque insiste en que su presencia en la dieta debe seguir siendo reducida.

Una categoría con excepciones muy estrictas

La discusión sobre los ultraprocesados suele centrarse en sus riesgos, pero Praamsma defiende que no todos los productos de esta categoría son iguales. Para él, hay alimentos ultraprocesados que pueden considerarse saludables, siempre que cumplan criterios muy exigentes.

Entre esas condiciones figura que aporten cantidades adecuadas de los grupos de alimentos recomendados, que mantengan los azúcares, la sal y la grasa saturada por debajo de los umbrales aconsejados y que no incluyan edulcorantes no calóricos.

Con esos parámetros, muchos panes o cereales que se comercializan como saludables no entrarían en la excepción. La definición, por tanto, deja fuera a buena parte de los productos que suelen presentarse como opciones “realfooder”.

El debate regulatorio en Estados Unidos

La discusión sobre estos productos no se limita al ámbito académico. En Estados Unidos se analiza una nueva regulación y la delimitación de qué puede considerarse un ultraprocesado saludable será clave para distintas industrias.

En ese contexto, el debate se ha convertido en un asunto con implicaciones regulatorias y comerciales, porque la decisión de las autoridades puede favorecer o limitar a determinados fabricantes.

Lo que muestran los datos disponibles

Praamsma apoya su postura en evidencia científica reciente. En 2024, Kenny Mendoza y su equipo de la Universidad de Harvard revisaron la evidencia disponible sobre el impacto de los ultraprocesados en la salud y encontraron asociaciones distintas según el tipo de producto.

Según ese análisis, las bebidas azucaradas o endulzadas y las carnes procesadas se relacionan con un mayor riesgo cardiovascular. En cambio, el pan y los cereales integrales, el yogur y algunos snacks salados muestran una asociación inversa.

Al mismo tiempo, el estudio señaló que un mayor consumo global de ultraprocesados, sin distinguir entre categorías, se asocia con un 17 % más de riesgo cardiovascular, 23 % más de enfermedad coronaria y 9 % más de ictus.

Ese panorama permite sostener que dentro de la categoría existen diferencias relevantes, pero también que el consumo elevado de ultraprocesados sigue vinculado con más problemas de salud. Los grandes estudios epidemiológicos han advertido, además, de una relación con menor calidad de vida y una mayor probabilidad de muerte prematura.

La conclusión que se desprende de esta línea de investigación es que pueden existir ultraprocesados con mejor perfil nutricional, aunque eso no cambia la recomendación general de moderar su consumo al máximo posible.

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