El aumento de la biomasa forestal sin uso en España se ha convertido en uno de los factores que más preocupa en la prevención de grandes incendios. Cada…
El aumento de la biomasa forestal sin uso en España se ha convertido en uno de los factores que más preocupa en la prevención de grandes incendios. Cada año se generan 46 millones de metros cúbicos nuevos de biomasa vegetal en los bosques españoles, pero solo alrededor del 40% se aprovecha, mientras que en la Unión Europea la tasa se sitúa entre el 65% y el 70%. La acumulación del resto en el monte incrementa la carga de combustible y alimenta incendios cada vez más intensos, como los registrados durante el verano de 2025.
Un verano marcado por la superficie quemada
Los datos de Copernicus sobre la última campaña estival reflejan un escenario especialmente grave: más de 403.000 hectáreas calcinadas en España y más de un millón en toda Europa. El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) registró 217 incendios en España, menos de la mitad que en 2022, cuando se contabilizaron 493. Pese a esa caída en el número de focos, la superficie arrasada fue mucho mayor.
El Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus (CAMS) confirmó a finales de 2025 que Europa había alcanzado sus emisiones por incendios más altas desde que existen registros en 2003, con casi 13 megatoneladas de carbono liberadas a la atmósfera. El problema, por tanto, no se limita a la cantidad de incendios, sino a la intensidad con la que se propagan.
La biomasa acumulada en el monte
La falta de aprovechamiento de la biomasa forestal provoca que ramas, matorrales, hojas secas y maleza permanezcan en el suelo durante años. Esa acumulación se traduce en más combustible disponible para el fuego, especialmente en periodos de altas temperaturas o en episodios de sequía y viento.
La Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM) atribuye este escenario a décadas de abandono rural y a la pérdida de usos tradicionales del monte, como el pastoreo, la ganadería extensiva o la recogida de leña. Esa ausencia de gestión ha dejado amplias superficies forestales sin las labores que durante generaciones ayudaron a mantenerlas bajo control.
La propuesta que llegó a Bruselas
Bioenergy Europe presentó en el Parlamento Europeo el documental Fuel the solution, not the fire, con un mensaje centrado en la prevención anticipada de los grandes incendios forestales. La iniciativa cuenta con el respaldo de AVEBIOM en España y recoge experiencias desarrolladas en Grecia, Italia y territorio español.
La propuesta parte de una idea concreta: el aprovechamiento sostenible de la biomasa forestal puede servir al mismo tiempo para reducir la carga de combustible en los montes, generar energía renovable local y dinamizar las economías rurales. Aunque el planteamiento no es nuevo en el sector, su llegada al Parlamento Europeo le otorga una relevancia política mayor en un momento de alto riesgo de incendios.
Del monte a la caldera
El modelo defendido por el sector forestal se basa en recoger los restos vegetales que quedan tras podas, clareos o tratamientos selvícolas, triturarlos y convertirlos en astilla o pellet. Ese material se usa luego en calderas instaladas en municipios, hospitales, polideportivos o industrias.
AVEBIOM sostiene que la gestión forestal sostenible forma parte de la respuesta frente a los incendios y que la bioenergía puede dar salida a una parte de la biomasa que necesita retirarse del monte. La organización también plantea que la prevención no debe verse como un gasto, sino como una actividad que puede generar empleo, ahorro energético y actividad económica si se realiza con planificación técnica y criterios de sostenibilidad.
Entre las medidas que promueve figuran los tratamientos selvícolas, el mantenimiento de cortafuegos, la recuperación de la ganadería extensiva y el impulso de aprovechamientos forestales sostenibles durante todo el año, sin depender de la urgencia del verano.
Ejemplos sobre el terreno
Veolia Biomasa transformó en 2024 más de 300.000 toneladas de biomasa forestal en 700 GWh de energía limpia. Esa producción equivale al consumo eléctrico anual de más de 200.000 hogares.
La empresa desarrolla trabajos en varias provincias españolas. En Moros, Zaragoza, y en la Sierra de la Culebra, en Zamora, ejecuta labores de eliminación de vegetación sobre 500 y 400 hectáreas, respectivamente. También realiza clareos y entresacas en Mayorga, Valladolid; Barcial, Castropepe y La Hiniesta, en Zamora; y Cilloruelo, en Salamanca. Además, ha restaurado 200 hectáreas en Andalucía afectadas por los incendios del año anterior.
El informe Gestión de Incendios Forestales, elaborado por CRECEMOS y publicado en mayo de 2025, añade que movilizar de forma sostenible un millón de toneladas de biomasa forestal al año permitiría evitar la emisión de 580.000 toneladas de CO₂. En zonas como el noroeste peninsular, donde el recurso sigue infrautilizado, esta vía combinaría la reducción del riesgo de incendio con la recuperación económica de áreas despobladas.
Una fuente renovable con peso en Europa
La bioenergía representa el 60% de toda la energía renovable producida en la Unión Europea. Además, el 96% de esa biomasa se genera dentro del propio territorio europeo, sin dependencia de importaciones ni de mercados externos de gas.
Según CRECEMOS, esta es la renovable con mayor autonomía en Europa. Su materia prima se ha venido acumulando durante décadas en los bosques del continente, mientras otros sectores energéticos han estado expuestos a la volatilidad internacional. En 2025, la biomasa mostró estabilidad tanto en precios como en suministro.
Metas para 2030 y experiencias en Portugal
AVEBIOM plantea como objetivo la construcción de al menos 200 nuevas redes de calor con biomasa forestal antes de 2030. Esa meta supondría una potencia instalada de 2.800 MW y la movilización de 1,2 millones de toneladas adicionales de biomasa al año.
El Foro de Bosques y Cambio Climático proyecta un escenario todavía más ambicioso: si España alcanzara una tasa de aprovechamiento del 67%, por debajo aún de la media europea, podría movilizar 5 millones de toneladas adicionales al año en 2030 y hasta 10 millones en 2050.
Portugal ya avanzó en una línea similar. AVEBIOM señala que el país vecino está instalando calderas de biomasa en municipios con alto riesgo de incendio para aprovechar excedentes forestales y calentar edificios públicos con energía local y limpia.
La combinación de gestión forestal, aprovechamiento energético y activación rural aparece así como una de las pocas respuestas capaces de actuar antes de que el fuego se propague. La biomasa acumulada en los montes está ahí; el debate gira ahora en torno a cómo convertirla en una herramienta de prevención y no en combustible para nuevas emergencias.