El director ejecutivo de Randstad, Sander van ‘t Noordende, aseguró que el teletrabajo ha quedado prácticamente relegado a perfiles “muy especiales” y afirmó que tres días en la oficina se han convertido en la nueva norma. A su juicio, el regreso al centro de trabajo ya marcó una nueva jerarquía laboral, en la que el trabajo remoto pasa a ser una ventaja reservada para empleados de alto rendimiento.
Un privilegio para perfiles con habilidades específicas
Van ‘t Noordende sostuvo que para exigir un empleo 100 % remoto hay que ser “muy especial”, una idea que, según explicó, se traduce en contar con habilidades tecnológicas muy concretas o con una amplia experiencia profesional. Con esa visión, el ejecutivo dejó entrever que los trabajadores que están comenzando su vida laboral, incluidos muchos de la generación Z, tienen menos margen para reclamar esa modalidad.
El directivo también señaló que el trabajo freelance ha ganado espacio con el paso de las décadas, aunque advirtió que este tipo de actividad exige capacidades particulares, como buenas habilidades comerciales o de networking, que no todos poseen.
La flexibilidad no desaparece, pero se limita
El responsable de la mayor empresa de reclutamiento de trabajadores del mundo considera que los cambios impulsados por la pandemia en materia de flexibilidad no desaparecerán por completo, pero sí se mantendrán dentro de ciertos límites. En su opinión, el escenario más probable a largo plazo es un modelo híbrido, sin la rigidez del esquema tradicional de 9 a 5, pero tampoco con la libertad total que predominó durante algunos años.
