El Presidente respaldó al ministro de Justicia tras la polémica por la rebaja de condenas. La decisión tensionó al oficialismo y abrió una ofensiva opositora.
La mañana de este lunes, la senadora María José Gatica abandonó molesta el comité político ampliado en La Moneda, después de exigir que Fernando Rabat dejara el Ministerio de Justicia por haber firmado 56 decretos que rebajaron condenas a acusados por delitos sexuales contra menores.
La reacción se produjo luego de que José Antonio Kast ratificara públicamente a Rabat y le encargara encabezar la respuesta del gobierno para corregir lo ocurrido y explicar cómo se llegó a esta crisis.
Kast cerró filas con Rabat pese a las críticas
En una intervención poco habitual, Kast reconoció el error y dijo que el Estado les falló a las víctimas. Luego precisó que Rabat seguiría en sus funciones, con la responsabilidad de liderar las soluciones, esclarecer lo ocurrido y evitar que una situación similar vuelva a repetirse.
“He decidido que continúe en sus funciones”, afirmó el Presidente, después de sostener que el ministro había reconocido la gravedad del problema y trabajaba para corregirlo. En paralelo, parte del oficialismo consideraba en privado que su salida podía ayudar a descomprimir la presión política.
La continuidad de Rabat también desarmó el argumento que el vocero Gonzalo Arenas y el propio ministro habían defendido en la víspera: que se había actuado conforme a la ley y la Constitución, y que Justicia solo aplicó el criterio fijado por la Corte Suprema.
En una columna de opinión de La Tercera, el análisis sobre el diseño político de Kast ya había puesto bajo examen el costo de sus decisiones, un flanco que volvió a aparecer tras esta polémica.
Los 56 decretos que abrieron la polémica
Rabat llegó a Justicia desde el mundo del derecho, sin trayectoria previa en la política partidista. En el oficialismo lo describen como uno de los ministros mejor evaluados del gabinete, con manejo en el Congreso y capacidad para explicar los alcances del problema.
Ese perfil pesó en la evaluación final. En La Moneda también valoran que reaccionó rápido una vez estalló la controversia y que buscó alternativas para corregir lo ocurrido.
Tras reunirse con parlamentarios de las comisiones de Constitución, Seguridad y Derechos Humanos de ambas cámaras, Rabat anunció que el gobierno ingresará un mensaje presidencial y una ley interpretativa para modificar las reglas, con discusión inmediata. Dijo que la meta es que el trámite avance el jueves o, a más tardar, a comienzos de la próxima semana.
La crisis, sin embargo, dejó ruido en la coalición. Rojo Edwards dijo en Radio Infinita que la magnitud del error era tan grande que el ministro no debía seguir. Ximena Ossandón calificó el episodio como un “error político”.
El oficialismo pidió alineamiento y se prepara para la ofensiva opositora
Con la continuidad de Rabat ya asegurada, el gobierno ahora intenta contener el impacto legislativo y político del caso. En la reunión con los partidos, el Ejecutivo pidió alineamiento frente a la acusación constitucional que la oposición prepara con apoyo de algunos diputados del PDG.
Además, la vocería de Arenas quedó bajo escrutinio después de que la semana pasada calificara el procedimiento como “impecable” y asegurara que Rabat había cumplido estrictamente con su obligación legal. Este lunes, en cambio, Kast asumió el error ante las víctimas y mantuvo al ministro en el cargo.
El propio vocero admitió después que quizá pudo usar otra expresión, aunque insistió en que no existía ninguna irregularidad y que el ministro había cumplido la ley y la Constitución. Con esa defensa, el gobierno dejó abierta la tarea más difícil: sostener a Rabat mientras intenta revertir los decretos y contener el costo político del caso.
La controversia también mostró una tensión interna en el oficialismo. Gatica no solo cuestionó la permanencia del ministro, sino que además abandonó la reunión tras reclamar por la gestión de un seremi de su región, Los Ríos, un episodio que dejó en evidencia el malestar acumulado en la bancada de Renovación Nacional.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.