Brasil define en segunda vuelta si Lula logra un cuarto mandato no consecutivo o si la derecha vuelve al poder con Flávio Bolsonaro. El pulso llega marcado por la polarización y el costo de vida.
Brasil votó este domingo en una segunda vuelta que definió si Luiz Inácio Lula da Silva lograba otro mandato o si el senador Flávio Bolsonaro llevaba de regreso a la derecha al poder, en una campaña marcada por una fuerte polarización.
Para Lula, de 80 años, fue la última gran batalla electoral de una trayectoria que ya lo había llevado de vuelta al poder en 2022. El dirigente de izquierda buscó remontar tras caer en la primera vuelta frente al hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
Las últimas encuestas mostraron un empate técnico, con una leve ventaja para el senador, mientras la lluvia en buena parte del país podía influir en la abstención, que en el primer turno llegó a 21%.
Una campaña cruzada por gritos y desconfianza
En Río de Janeiro, Flávio Bolsonaro votó y aseguró que Brasil no soporta cuatro años más como está y que “llegó la hora del cambio de verdad”. Afuera del centro electoral, simpatizantes de uno y otro bando intercambiaron gritos y consignas en una muestra más de la tensión que marcó la jornada.
Mientras los seguidores de Lula cantaban y levantaban la “L” con los dedos, grupos bolsonaristas respondían con acusaciones contra el dirigente de izquierda. La escena reflejó el clima de choque que siguió a una campaña en la que cada lado trató de movilizar a su base con fuerza.
Inflación, delincuencia y un país dividido
Lula se presentó como un defensor de la democracia y como un freno frente a la injerencia de Estados Unidos. Flávio Bolsonaro, de 45 años, prometió endurecer la lucha contra la delincuencia, recortar el gasto público y aliviar el costo de vida.
Los votantes consultados por la AFP hablaron de dificultades para comer, de preocupación por la violencia y de la necesidad de un cambio. El ambiente quedó resumido en una frase de una jubilada de Río de Janeiro: “Estamos en un pozo, la situación es fea”.
La elección también dejó planteada una posible resaca política: si gana la izquierda, Lula afrontará un Congreso hostil; si triunfa la extrema derecha, el país podría entrar en una etapa de represalias contra la Corte Suprema, según el analista Thomas Traumann. Los centros electorales cerraron a las 17H00 locales y los resultados se esperaban pocas horas después.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.