Luiz Inácio Lula da Silva logró su reelección en Brasil con 52 % de los votos frente al 48 % obtenido por el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, en una remontada que revirtió el resultado de la primera vuelta y le dio una ventaja de más de 4,4 millones de sufragios en la segunda.
Con ese desenlace, la mayor economía de Latinoamérica se aparta de la ola de gobiernos de derecha que ha ganado terreno en la región y mantiene a Brasil como uno de los principales bastiones de la izquierda, junto con México.
Resistencia interna y presión externa
Pedro Feliú, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de São Paulo, dijo que la victoria de Lula “es un acto de resistencia y puede servir de referente”. Feliciano Guimarães, también profesor de esa universidad, vinculó las dificultades de la izquierda para reelegirse con “los bajos precios de las materias primas internacionales y la enorme brecha entre lo que la gente espera y la capacidad real de los gobiernos para dar resultados”.
Tras los comicios, Flávio Bolsonaro no reconoció su derrota y pidió la anulación de la votación, después de que un juez prorrogara dos horas el horario de sufragio por incidentes en el transporte público municipal de varias ciudades.





