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El trastorno por atracón presenta dos perfiles clínicos y distinta respuesta al tratamiento

Las personas con trastorno por atracón, el trastorno de la conducta alimentaria más frecuente y aún infradiagnosticado, no responden de la misma manera a…

El trastorno por atracón presenta dos perfiles clínicos y distinta respuesta al tratamiento

Las personas con trastorno por atracón, el trastorno de la conducta alimentaria más frecuente y aún infradiagnosticado, no responden de la misma manera a las terapias. Una investigación internacional liderada por la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) identificó dos perfiles clínicos con diferencias en la edad de inicio y en el nivel global de funcionamiento.

Un trastorno complejo y frecuente

El atracón se define por episodios repetidos en los que se ingiere una cantidad excesiva de alimentos en muy poco tiempo, acompañados por una sensación de pérdida de control. El director de la unidad, Fernando Fernández-Aranda, explicó que se trata de un trastorno complejo, influido por factores biológicos, psicológicos y sociales que alteran la conducta alimentaria.

Dos patrones clínicos diferenciados

El análisis, realizado con una muestra de 196 personas y publicado en la revista European Eating Disorders Review, muestra que no todos los pacientes evolucionan igual ni presentan la misma respuesta al tratamiento. Uno de los perfiles corresponde a personas con un inicio más tardío y un mejor funcionamiento general.

El segundo grupo concentra una mayor afectación clínica, con psicopatología alimentaria más intensa, mayor desregulación emocional y una presencia más alta de síntomas vinculados con la adicción a los alimentos. Según el estudio, estas personas tienen más probabilidades de abandonar la terapia o de no alcanzar la remisión de los síntomas.

Tratamientos adaptados a cada caso

Fernández-Aranda señaló que no todas las personas con trastorno por atracón necesitan la misma intervención ni la misma intensidad terapéutica. Aunque este cuadro suele coexistir con la obesidad, los especialistas insisten en que requiere un abordaje específico centrado en los aspectos emocionales y cognitivos, y no únicamente en el peso.

El primer objetivo del tratamiento debe ser reducir o eliminar los episodios de atracón. Solo después puede evaluarse una intervención sobre el peso, ya que centrarse solo en ese aspecto dificulta la obtención de resultados estables.

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