El colorete y los polvos de sol no solo aportan color al rostro: bien aplicados, pueden convertirse en un recurso para lograr un acabado más fresco y favorecedor. La maquilladora Cristina G. Nuevo señala que la elección del tono, la textura y la forma de aplicación influyen en cómo se perciben las facciones.

La colocación cambia el efecto

Nuevo advierte que aplicar el colorete en el centro de la mejilla puede acentuar la flacidez asociada a la edad. En cambio, llevarlo hacia arriba ayuda a crear un efecto visual de lifting y a estilizar el rostro.

Con una aplicación adecuada, estos productos pueden suavizar los rasgos y contribuir a un resultado más fresco y favorecedor.
