Este martes se cumplen 24 años de la hazaña que consiguió Wilson Álvarez en las Grandes Ligas. El zurdo se convirtió el 11 de agosto de 1991 en el primer criollo en lanzar un no hitter en las mayores, y lo logró en apenas su segunda apertura en el mejor béisbol del mundo, en su debut con los Medias Blancas de Chicago, que visitaron ese domingo a los Orioles de Baltimore.
Con solo 21 años, el zuliano dominó a una toletería encabezada por Cal Ripken Jr. y silenció a los locales en el Memorial Park, donde concedió cinco boletos y abanicó a siete rivales, incluyendo a Randy Milligan para el out 27 del juego.
El zuliano compartió en sus redes sociales lo que vivió el 11 de agosto de 1991, cuando dejó sin hits ni carreras a los Orioles de Baltimore en su segunda apertura en las Grandes Ligas.
Así recordó el exlanzador, de 45 años, su hazaña en su cuenta de instagram @elintocable47:
“Una nota curiosa, si así lo podemos llamar para no decir que fueron los nervios que estaban a millón ese 11 de agosto, recuerdo compartir un rato agradable en el lobby del hotel con el resto del equipo en lo que esperábamos para montarnos al autobús e irnos al estadio, hasta ese momento todo iba muy tranquilo y normal, salimos del hotel rumbo al estadio y mientras más nos acercábamos mi corazón latía más rápido, no sabía si era de emoción al verme otra vez llegando a un estadio grandes liga o si simplemente eran nervios porque iba a tener la oportunidad de lanzar otra vez a ese nivel.
Llegó el momento de salir a prepararme para el juego y es en ese en ese instante que me doy cuenta que los nervios me hicieron una mala jugada había dejado en el hotel el bolso con todos mis útiles de juego, pero bueno en grandes ligas todo se resuelve en un abrir y cerrar de ojos, llamaron al hotel y mi esposa espero en el lobby a la persona que enviaron a recoger mi bolso de juego.
Pasada ya este pequeño inconveniente justo faltando media hora para el juego salí corriendo al bull Pen con la correa en la mano para así calentar y estar listo para el juego.
Y fue así como comenzó un día para la historia que ha sembrado y ha dejado muchos buenos recuerdos en mi memoria ese primer inning fue importante para mí, me di cuenta que estaba listo para pichar en grandes ligas, me di cuenta que aquí era donde yo quería pasar el resto de mi carrera y que no había vuelta atrás, transcurrido el juego sin darme cuenta que no me habían dado hits si no está ese memorable momento donde la Lance Johnson hizo una espectacular jugada que me obligo a voltear y fue allí donde vi la pizarra y el score, comienza mi corazón de nuevo a latir a millón, se me quería salir, en ese momento lo único que me quedó fue concentrarme más en el partido y no dejar que la pizarra me desconcentrara, y así continuo el juego hasta llegar a ese mágico noveno inning donde sucedió lo más grande que he podido lograr en el béisbol profesional No hit no run, un ultimo out para la historia y como lo llamo yo el Ponche de Oro, después de ese último out mi corazón regresó a su lugar, y solo dije gracias Dios!”.