Venezuela se quedó corto en la promesa, falló hacia la meta que tanto prometió. La selección nacional tropezó desde el inicio, se levantó, pero las piernas no le aguantaron. La falta de buen relevo, bateo oportuno y la lluvia de lesionados marcaron el destino del combinado patrio en el Clásico Mundial de Béisbol.
Después de comenzar con un derechazo boricua que lo dejó noqueado en su primer partido en México, los dirigidos por Omar Vizquel lograron levantarse de a poco hasta conseguir el boleto a San Diego, tras vencer a Italia, en partido de desempate, gracias a un despertar ofensivo de Miguel Cabrera con jonrón, imparable de Rougned Odor y squeeze play al turno de Alcides Escobar.
Con récord de 2-2, Venezuela dio el paso a segunda ronda. Félix Hernández y Jhoulys Chacín borraron los fantasmas de sus pésimas salidas en México, ante Estados Unidos y República Dominicana respectivamente, pero el relevo criollo volvió a cargar la cruz sin poder mantener la ventaja. En todo el certamen, el bullpen permitió 29 carreras en seis partidos.
La última luz en el camino se apagó este viernes luego de que , dejando a Venezuela sin las posibilidades numéricas de avanzar, método que le salvó en la primera fase del torneo. Este sábado, a partir de las 3:30 de la tarde, tendrá la oportunidad de obtener un triunfo de honor ante los boricuas, rival con el que ya perdió 11-0 en el debut, y lavar su rostro antes de emplear el regreso a casa.
