Foto: Augusto Cárdenas
Omar Vizquel tiene 47 años y tres como técnico, pero durante cada práctica de bateo, cuando se le ocurre tomar un guante, luce como un jugador más. El retiro parece no hacer mella en sus habilidades. Sus manos siguen igual de prodigiosas como cuando conquistó 11 Guantes de Oro en Grandes Ligas, aunque sabe que ahora su reto es transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones.
Su rutina ya no incluye ir a la caja de bateo. Ahora toma un bate para conectar rollings a los infielders, su principal responsabilidad en la organización de los Tigers de Detroit, con quienes cumple su segundo año como coach de primera.
“He aprendido un poquito más de lo que significa ser coach de primera base, la responsabilidad que tienes”, admitió el caraqueño, previo al inicio de la temporada. “El año pasado se me olvidaban pequeñas cositas, pero este año ya las tengo más al tanto”.
“El trabajo sigue siendo el mismo, tratando de ayudar a los corredores a que avancen dos bases, a que estén pendientes de las pequeñas cositas y, por supuesto, los infielders, que son mi gran responsabilidad”, agregó.
En su primer año tuvo que trabajar con numerosos infielders en la posición en la que brilló durante sus 24 campañas como jugador, luego que los felinos perdieran por todo el año a José Iglesias, quien regresó a lo grande y batea para .354 en lo que va de temporada.
“He tenido la oportunidad de trabajar bastante con él y es uno de los pocos infielders que me han llamado mucho la atención por la rapidez que tiene con sus manos, con sus pies, la manera en que se desplaza en el campocorto”, contó el técnico. “Es una gran adición para el equipo. Va a servir de gran ayuda para (Ian) Kinlser”.
“Cuando uno tiene una combinación así diaria es mucho mejor que tener a varios tratando de encajar en esa posición, como ocurrió el año pasado con Eugenio Suárez, con Alex González, con (Andrew) Romine, con (Hernán) Pérez”, acotó. “A lo mejor este año vamos a tener un poquito más de consistencia en es aspecto”. Entre los infielders criollos, obviando a Miguel Cabrera, solo queda Hernán Pérez, quien se ganó el puesto de utility, principalmente por su capacidad de jugar en otras posiciones fuera del cuadro.
“Se ve mejor que el año pasado, en más condiciones”, apuntó Vizquel sobre el miembro de Águilas del Zulia en la pelota local. “Tiene un año más en su repertorio y creo que eso lo va a ayudar mucho a estar aquí en Grandes Ligas. Lo están utilizando en varias posiciones, ya sabemos que puede jugar segunda y short, pero queremos saber si puede encajar en el outfield y hacer el trabajo allí, y quizás en un momento de emergencia pueda hasta estar en al receptoría. Lo llaman el súper utility y va a tratar de jugar las nueve posiciones”.
Vizquel disfruta su nueva etapa y asegura que “es difícil autoevaluarse”, con miras a dar el paso que anhela en su futuro: ser mánager.
“Lógicamente uno cree que tiene el conocimiento necesario para llevar un equipo y para encargarse de ese reto. Sé que es difícil. Todos los equipos son diferentes”, comentó. “Aquí, con Detroit, todo parece ser fácil, porque tenemos un line up muy bueno, unos pitchers muy buenos. Hay algunas incognitas con el bullpen, que es la preocupación mayor de este equipo, y hay que buscar esa respuesta para solucionar ese problemita”.
“Al estar alrededor de Brad Ausmus, Jim Leayland, Gene Lamont, personas que han visto mucho béisbol, uno quiere seguir aprendiendo de ellos cómo hacer un conjunto de jugadores que puedan llegar a una Serie Mundial”, añadió. “Es interesante ese proceso y estoy bastante contento en que puedo participar en esa clase de reuniones”.
Desde su retiro, en 2012, se ha hablado de la posibilidad de iniciar su carrera como mánager en Venezuela, algo que ha descartado momentáneamente por la ausencia de tiempo.
“Las oportunidades en Venezuela son difíciles, porque cuando se acaba la temporada aquí en Grandes Ligas, ya la temporada en Venezuela ha empezado y no te puedes adaptar al equipo, ni conoces a los peloteros, y siempre he dicho que si voy a dirigir allá necesito tiempo para conocer a los peloteros, (saber) con qué contamos, cómo vamos a integrar al equipo, qué necesitamos, y todo ese tipo de cosas, y lógicamente el tiempo no me lo permite en este momento”, subrayó. “Ese siempre ha sido mi sueño, dirigir allá, en el país de uno, frente a tu gente. Mis raíces son de allá y me gustaría tener esa oportunidad, pero es lamentable que no tengo el tiempo necesario para hacerlo”.
Sin embargo, sus ganas de dirigir se mantienen en cualquier nivel, incluso en una próxima edición del Clásico Mundial de Béisbol.
“La meta final es dirigir en alguna oportunidad. Sería bueno que tiraran mi nombre ahí a ver si la gente de Detroit me daría permiso o si los organizadores del evento en Venezuela quisieran que yo dirigiera a ese equipo”, enfatizó. “Pero no sé cómo es la elección de eso y hay que esperar”.