Tantas temporadas con la filosofía de ganar y ahora con contrataciones desmedidas dejaron a los Tigres de Detroit en una situación inusitada: un roster en remodelación.La única de sus estrellas que permanece es Miguel Cabrera, pero el venezolano que cumplirá 35 años en abril viene de la peor temporada de su carrera. Cambiarlo a otro equipo es una utopía debido a que su enorme contrato —cobrando 184 millones de dólares entre 2018-23— es casi que tóxico.
Cabrera no se desanima. “La diferencia es que todo el mundo anticipa que nos irá mal (en 2018)”, dijo Cabrera. “Antes, la expectativa era que íbamos a ganar. Vamos a tener que cambiar eso. La actitud debe ser, ‘podemos ser un buen equipo, pueden subestimarnos, (pero) podemos dar pelear’. En el béisbol no hay nada garantizado. No estoy diciendo que vamos a los playoffs, pero hay que intentarlo. Hay que intentarlo y tener el orgullo de hacer el intento”
Dos discos herniados en la espalda conspiraron en contra de Cabrera el año pasado, en el que bateó para .249, 16 jonrones y 60 carreras impulsadas. Su porcentaje de slugging se desplomó 164 puntos para quedar en .399. Vio rota una seguidilla de siete convocatorias al Juego de Estrellas.
