Héctor Rondón es corto en palabras, así como lo intenta ser en la lomita cada vez que tiene oportunidad de preservar las victorias de los Cachorros de Chicago, equipo que busca, frente a los Mets de Nueva York, avanzar a su primera Serie Mundial en los últimos 70 años, la espera más larga en la historia de en las Grandes Ligas.
“Muy agradecido con Dios, contento y emocionado por el momento que estamos pasando”, expresó para PANORAMA, desde Chicago vía telefónica, el líder en juegos salvados de los oseznos en las dos últimas temporadas.
“Somos un equipo relativamente joven, con muchas ganas de ganar y demostrarle a todos que somos buenos. Los años anteriores nos consideraron un equipo débil y queda de parte de nosotros demostrar que no es así, que también podemos ganar”.
Los Cachorros dejaron atrás al mejor equipo, en cuanto a victorias, de todo el circuito de la MLB, los Cardenales de San Luis. Chicago tuvo 97 victorias, tres menos que los pájaros rojos, uno de los favoritos para quedarse con el banderero de campeón.
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“Fue un equipo que sabe ganar, batallador, nos la pusieron bien difícil”, expresó Rondón, quien logró preservar dos de las tres victoras en la serie. “Su pitcheo, bateadores, son grandiosos. Durante la temporada regular casi siempre nos ganaban y teníamos como un debate contra ellos. Fue muy especial (la serie) por la calidad de jugadores que ellos tienen”.
El equipo que carga aún la única maldición existente en las Mayores, la de la cabra, obtuvo 23 satisfacciones más que en la temporada 2014, situación que expresó deben a la filosofía de un estratega del calibre de Joe Maddon, quien peleará por el premio al Mánager del Año de la Liga Nacional.
“Creo que el mánager influyó mucho”, dijo sobre Maddon quien dirigió por primera vez en una liga distinta a la Americana y a las Rayas de Tampa Bay, equipo al que dirigió desde el 2006.
Joe Maddon convirtió el clubhouse de los Cachorros en una fiesta todo el año.
“El tipo de ambiente que creó, es una persona que sabe jugar para ganar”, analizó sobre el desarrollo de Chicago dentro de la división que aportó tres de los cinco clasificados en la Nacional.
“También de nuestro bullpen porque venimos creciendo en grupo, sigue siendo joven, aprendiendo de los golpes”, agregó el cerrador nacido en Guatire estado Miranda. “Además, de los jugadores que trajeron, que nos ayudaron a los jóvenes a tener mejor visión de cómo hacer las cosas”.
Rondón tuvo la mejor de hasta ahora sus primeras tres campañas en la Gran Carpa. Aumentó sus participaciones de 64 a 72, llegó a 70 episodios, siete más que en el 2014 y aún así bajó su efectividad a 1.67, mucho mejor que el 2.42 con el que cerró el año pasado.
Rondón y Montero hicieron batería en 40 juegos: Completaron 37.1 IP, 10 carreras limpias, con 2.41 de efectividad y 41 ponches. Con Ross, le fue mejor, pero en 23 episodios trabajados con 0.39 de efectividad.
“(Miguel) Montero, pienso, que fue muy importante. También David Ross”, sentenció. “Mucha veteranía, son personas con filosofías diferentes. Cada uno trabaja a su manera. Pero al final se ayudan y te ayudan a mejorar como lanzador, a ser inteligente en diferentes partes de los juegos”.
Para el diestro no hay mucha diferencia entre los receptores a los que enfrentó. Pero la cercanía con su compatriota lo llevó a ser cada día mejor.
“Me conoce mejor como lanzador. Yo no soy de estar pensando mucho. Les dejo el trabajo a los receptores, que me digan qué hacer y yo me encargo de atacar la zona de strike. Ejecutar lo que ellos me exigen”, manifestó sin temor. “Yo solo decido, a veces, la selección de los lanzamientos. Ellos llevan ahí todo el juego, conocen cómo van las cosas y yo apenas entro por un inning”.
Durante el inicio de la temporada, Rondón perdió por algunas jornadas el puesto de cerrador de los Cachorros, uno que aseguró al término de la campaña pasada cuando colgó 29 rescates.
“Para mí fue muy positivo. Me hizo fue un favor, sabía que no estaba cerrando los juegos, estaba un poco incomodo, no ponía bien los pitcheos”, manifestó. “Me sacó de cerrador (Maddon) y me ayudó. Yo no soy nadie para reclamarle, yo lo que quiero es lanzar, prácticamente, siempre”.
Rondón confesó que al principio se sentía un poco perdido en cómo trabajar con Montero.
“Soy un tipo de pitcher que me gusta lanzar mucho mi recta, y él del tipo de catcher que se basa en lanzar bajito en la zona y yo no lo hago así”, contó sin parpadeo. “Llegó un punto en el que yo le expliqué a él el tipo de lanzador que yo era y él me dijo el tipo de receptor que él era. Llegamos al punto donde nos entendimos. Sabía qué pitcheo podía hacerle a determinado bateador. Yo cambié mucho por él, y me dio mucho éxito y le doy muchas gracias por eso”.
Héctor Luis se convirtió junto con Francisco Rodríguez en la tercera pareja de lanzadores venezolanos en sumar, al menos, 30 rescates cada uno.
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“Para mí ese salvado (el 30 del año) fue como el sesenta”, dijo en medio de risas. “Él (Montero) me ha enseñado mucho qué puedo hacer desde la lomita, no tengo necesidad de usar mucho mi recta o muchos pitcheos rompientes y eso me lo enseñó él”.
Para la serie contra Mets, equipo dejó atrás a los favoritos Dodgers de Los Ángeles con Clayton Kershaw y Zack Greinke, el serpentinero solo desea que la serie esté a la altura. Antes de saber su rival, no expresó preferencia. “Solo quisiera que dieran buena competencia, tienen tremendos bateadores. Pero lo esencial es salir a hacer el trabajo que nos toca a cada uno”. Para Rondón seguir adelante en cada encuentro formará lo que necesita el equipo para llegar a la instancia final.
“La mentalidad que uno tiene durante toda la temporada, sino piensas en clasificar y seguir avanzando, no estás pensando bien”, sentenció. “Ya en este momento solo pensamos en ganar la Serie Mundial. Estamos ganando, somos un mejor equipo ahora. Esto forma parte de un sueño”.
Tiene su propia rutina
El cerrador de los Cachorros de Chicago no es del tipo e lanzador que se enfrasca en estudiar y llevar nota sobre sus rivales. Solo espera por el llamado de su mánager para “salir de su jaula” al “ataque” y poder confrontar, bateador a bateador, a sus rivales.
“Trato siempre de no ver el juego. So lo veo tendré mucha información en mi mente, lo que trato es de compartir ideas. Me voy adentro (del clubhouse), veo un ratico los tipos de swings (del rival), la zona del umpire. No quiero llegar al noveno con tantas cosas, sino ejecutar lo que me pida el receptor”, explicó.