Gerardo Parra está protagonizando su tercera temporada con los Rockies de Colorado, con un lugar indiscutible en el lineup de la franquicia de Denver.
El jardinero izquierdo, acostumbrado a demostrar seguridad con su guante, tiene un porcentaje de fildeo perfecto en lo que va de temporada (1.000%).
Su inicio de zafra parecía que pronosticaba productividad. Apenas en su segundo compromiso, el 30 de marzo ante Cascabeles de Arizona, el oriundo de Santa Bárbara del Zulia conectó su primer —y único— cuadrangular. en lo que va de año.
A pesar de ello, El Yolo no pudo mantener la expectativa y su bateo ha sufrido un slump. Tiene un promedio de .213, con un vuelacerca, dos fletadas, ocho anotadas y 13 imparables en 61 turnos.
Hasta ahora, este 2018 sería el último año de contrato de Parra con los rocosos. En 2016 firmó un acuerdo por tres años y 27,5 millones de dólares. El equipo tiene una opción por 12 millones para 2019, con una cláusula de rescisión de $1,5 millones.
A través de su agencia de relaciones públicas, Cárdenas Sports Media, PANORAMA conversó en exclusiva con el guardabosques. Habló sobre su momento en las Grandes Ligas, lo que tiene que mejorar y sus objetivos este año. Destacó su sueño de ganar un anillo.
—¿Cómo se siente física y anímicamente en lo que va de temporada?
—Físicamente estoy al 100% y anímicamente también. Apenas va comenzando la temporada. He iniciado a la ofensiva un poco frío pero eso es parte del béisbol. Seguiré haciendo mi trabajo como lo he hecho, es una temporada larga. Esto no es como se empieza sino como se termina.
—Con lo que ha demostrado hasta ahora, ¿qué quisiera mejorar?
—Quiero controlar un poco más la zona de bateo y tratar de ser un poco más paciente.
—El jardín izquierdo de los Rockies le pertenece. Además de la confianza, ¿qué le transmite el mánager Bud Black?
—Cada vez que estoy en el lineup, el jardín izquierdo me pertenece, pero no me gusta confiarme. Respecto a ‘Buddy’ Black, es tremendo mánager y aparte es una gran persona. Nos brinda confianza a todos y es bueno tener un mánager como él.
—¿Cuáles son sus objetivos para este 2018?
—Pedirle a Dios salud, tener una temporada saludable. El objetivo es quedar campeón. Sueño con tener un anillo en mi mano.
—El 2013 fue el último año en el que ganaste el Guante de Oro. ¿Ese es uno de tus objetivos para esta temporada, además de obtener tu primer llamado al Juego de Estrellas?
—Esos siempre son objetivos y metas que tenemos. Dios mediante sea así. Dios mediante sea también el primer Juego de las Estrellas. Ojalá y Dios quiera que me dé ese logro.
—La temporada pasada, los Rockies clasificaron a la postemporada y llegaron hasta la ronda de comodines. ¿Cuáles son las expectativas del equipo este año?
—La idea este año es ganar el banderín, seguir avanzando y lograr el campeonato.
—¿Qué significó para usted y para el resto de sus compañeros la firma de Carlos González?
—Contento de que Carlos (González) esté con nosotros. El lineup está más fortalecido y sobretodo el compañerismo que él trae al equipo y todos sabemos el talento que tiene.
—¿Está arrepentido por la trifulca ocurrida ante los Padres de San Diego?
—Sí. El béisbol es un deporte, nadie quiere ir a las manos, a pelear, pero sí estoy arrepentido ya que es un imagen para los niños y la fanaticada. Nadie es perfecto en la vida y pues, ya eso es pasado y lo pasado quedó atrás.
—En la divisa de Colorado hay un gran grupo de venezolanos. Carlos González, Antonio Senzatela, Germán Márquez, Jesús Tinoco y Jairo Díaz. ¿Qué tan importante es para usted y qué significa estar acompañado por varios compatriotas?
—Es demasiado importante ya que el apoyo que nos brindamos es increíble, es algo que no se puede definir. Es como si estuviéramos todos como hermanos y eso es muy bonito. Un día que tengas malo tienes el apoyo ahí y la verdad es que eso no tiene precio.
—Jugar con Leones del Caracas en la pelota venezolana es difícil por la cantidad de juegos que suele acumular en Grandes Ligas, pero, ¿ha pensado en la posibilidad de volver a jugar en el país?
—Por supuesto que nunca olvido volver a jugar en mi país. Es demasiado divertido jugar en Venezuela, es demasiada adrenalina, y aparte de eso que me enseñó mucho jugar en mi país.