Este jueves, 29 de septiembre, Andrés Galarraga, conmemora 20 años de sus coronas en cuadrangulares y remolcadas con cifras aún récords para un venezolano en las Grandes Ligas, luego de liderar la Liga Nacional en vuelacercas, con 47, y empujadas, con 150, con los Rockies de Colorado en la temporada de 1996, siendo el segundo venezolano, después de Antonio Armas (1984) en liderar ambas categorías ofensivas en una misma campaña.
El “Gran Gato” impuso, ese 29 de septiembre de 1996, una marca para peloteros latinos en ambos departamentos. En cuadrangulares empató el registro que impuso el dominicano George Bell, con los Azulejos de Toronto, en 1987, y que también igualó ese año el boricua Juan González con los Rangers de Texas. El récord fue roto por el dominicano Sammy Sosa, en 1998, al disparar 66 con los Cachorros de Chicago.
En remolcadas se convirtió en el primer toletero desde Tommy Davis (153 en 1962) en alcanzar las 150 en una campaña y en el primer latino en logra la cifra. El registro lo eclipsó Sammy Sosa, en 1998, al sumar 158, pero quedó en poder del dominicano Manny Ramírez en 1999, al fletar 165 con Medias Rojas de Boston.
El inicialista, entonces de 35 años, conectó su jonrón 47 en el cuarto inning ante Allen Watson, de los Gigantes de San Francisco, para empujar par de carreras, y agregó un doble impulsor en el quinto, también ante Watson, para arribar a las 150 fletadas. Terminó el compromiso de 5-3, con tres anotadas, doble, cuadrangular y tres remolcadas, en el triunfo de 12-3, y finalizó la zafra con un promedio de .304.
Sobre los 20 años de su doble corona: “Son 20 años ya. Parece mentira, porque me parece que fue ayer. Eso es inolvidable para mí. Quería llegar a 150 empujadas, porque ese era mi trabajo, era mi función como bateador de poder. Tengo una anécdota con Don Baylor, porque en ese año cojo un slump como de 8-0 o 12-0 y lo que se me vino a la mente fue decirle a Don Baylor, ‘¿Cómo quieres que yo batee si no consigo a nadie en base? Es culpa de tus muchachos, que no se me embasan’. Eso fue un show para los muchachos, que estaban oyéndome diciéndole eso a Don Baylor, porque de verdad que teníamos mucha amistad y confianza. Entonces me dice, ‘Quiero ver cuando esta gente se embase y tú no los traigas’. Y me puso esa presión. De hecho, se me embasó un par y di par de jonrones, empujé las carreras, y me dijo, ‘Ahora sí nos estamos entendiendo’. Eso fue un chiste, pero me salió bien”. Ese mismo año rompí el récord de Antonio Armas, de 43 jonrones para un venezolano, cuando di el 43 y el 44 en un mismo juego. Ahí empecé a ver que estaba cerca del récord para latinos y en ese último juego di ese jonrón y fue mejor todavía, porque hice las dos cosas al empujar las 150 carreras también. Esa era mi meta. No iba a ser fácil, pero sí lo estaba buscando como fuese. Fue gracias también a mi gran instructor de bateo, Don Baylor, quien fue más como mi padre en el juego, porque me decía, ‘Tranquilo, concéntrate, ve turno por turno, que tu las vas a traer. Busca hacer contacto. No busques dar jonrones, sino haz buen contacto’. Di tres hits ese día, incluyendo el doble para traer la 150. Ese bate aún lo conservo aquí en mi casa”.
Sobre su temporada de 1996: “Fue un año buenísimo. Fue un año de MVP, en el que llegué de sexto, porque no estaba en un equipo ganador. Y creo que eso también me afectó para entrar al Salón de la Fama, porque creo que no estar en un equipo ganador me quitó muchos votos, porque mis números los comparo con los de Tony Pérez, Orlando Cepeda, y algunos de mis números son mejores, pero ellos tienen más postemporadas que yo. Estoy muy feliz con lo que hice en la pelota. De verdad que pienso que hice más de lo que imaginé. Desde que firmé siempre tuve problemas, que si era gordito, que si no tenía posición, y todo lo logré a base de mucho trabajo, de mucho esfuerzo, de jugar desde la banca, ganándome mi posición. Incluso, siendo ‘caballo’, con Colorado, decían que era porque estaba en Colorado. Gracias a Dios, después fui a Atlanta y di 44 jonrones para seguir probándome siempre. Casi todos los años para mí eran como una prueba, y yo agarraba todo eso de forma positiva, porque todas esas cosas que decían me servían para superarme, y eso me ayudó muchísimo a producir, y pude producir mucho después de los 30 años, cuando tuve esa segunda oportunidad con Don Baylor”.
Sobre sus récords vigentes para criollos en una temporada (AVG .370, HR 47, CI 150): “A mí me quedan aún esos récords para venezolanos. El más difícil de romper está entre las 150 empujadas y el promedio de .370. Recuerdo que en 1993 bateaba de 4-1 y el promedio me bajaba. O sea que hay que mantenerse dando dos o tres hits para que te suba el promedio. Por eso creo que el de .370 no va a ser nada fácil. Mantener un average alto en los últimos meses es muy difícil, porque bateando de 4-1 bajas un punto. Y para romper el de las empujadas se necesita dar jonrones con mucha gente en base. Espero que Venezuela tenga más campeones empujadores, pero que me dejen ese récord ahí para que estén un par de años más escuchando mi nombre”.