El pasado 12 de febrero, Carlos Feria, quien dedicara 60 años de su vida a recopilar numeritos del béisbol menor marabino, dio su último adiós a la pasión que lo identificó en el ámbito de uno de los deportes más practicados en el estado: El juego de pelota.
Feria trascendió al terreno de lo celestial a la edad de 80 años y dedicó tres tercios de su vida a trabajar a favor de la Liga de Béisbol Menor de Maracaibo, Limenor, la mayor parte del tiempo en el diamante del estadio Alejandro Borges.
El ambiente de la pelota menor en Maracaibo está de luto por tan irreparable pérdida, sobre todo por el vacío que deja Feria en una de las tareas más meticulosas para el éxito del béisbol como lo es la recopilación de datos, trabajo que redunda en el máximo rendimiento de los peloteros y en la organización de la disciplina.
Feria se desempeñó también en otras tareas a menor escala en Limenor. Fue directivo y llegó incluso a ser presidente interino de este circuito. Asimismo fue árbitro de béisbol, pero la pasión que siempre lo absolvió fue la de anotador.
