Un atacante suicida se inmoló el viernes al lado de una mezquita chií en Arabia Saudí y mató a cuatro personas. Fue el segundo ataque en otras tantas semanas que se atribuye el grupo extremista Estado Islámico.
El ataque, que dejó vehículos en llamas y lanzó al aire una densa columna de humo negro, tuvo lugar una semana después de otro ataque en una mezquita chií que dejó 21 muertos, poniendo de manifiesto las tensiones sectarias en el reino de mayoría suní.
Ambos ataques ocurrieron en la región petrolera del este, que tiene una mayoría chií considerable que desde hace tiempo se queja de discriminación. El grupo Estado Islámico y otros extremistas suníes consideran herejes a los chiíes y merecedores de la muerte.
Circularon versiones contradictorias sobre el ataque, que ocurrió después que los feligreses atestaron la mezquita Imán Hussein, la única chií en la ciudad portuaria de Damman. La estatal Agencia de Prensa Saudí dijo que guardias de seguridad detuvieron un automóvil en la playa de estacionamiento de la mezquita y que el atacante detonó sus explosivos cuando se les acercaban.
