Nueva York vivió una jornada marcada por la celebración tras la conquista del campeonato de la NBA por parte de los New York Knicks. El equipo recorrió Manhattan en un desfile oficial que paralizó varias de las principales avenidas y reunió a cientos de miles de fanáticos en las calles.
Un recorrido entre Manhattan y el Madison Square Garden
El desfile arrancó en el sur de la isla y avanzó en dirección al Madison Square Garden. A lo largo del trayecto, las calles se convirtieron en un mar de camisetas azules y naranjas, los colores de la franquicia, mientras la plantilla, el cuerpo técnico encabezado por su entrenador y miembros de la directiva se desplazaban en autobuses descapotables.
Desde los vehículos, los jugadores mostraron el trofeo Larry O’Brien ante una multitud que ocupó aceras y balcones desde temprano en la mañana. La respuesta del público obligó a reforzar las medidas de seguridad en todo el perímetro del evento, debido a la alta concentración de personas.
Una celebración esperada durante décadas
El título tiene un valor especial para los aficionados de los Knicks, que no celebraban un campeonato de la NBA desde la década de 1970. Ese largo intervalo sin coronas amplificó la reacción de la afición neoyorquina, que acompañó al equipo durante la temporada regular y la fase de eliminatorias.
