El organismo propone priorizar el valor que deja cada visitante y usar el margen fiscal actual para ejecutar reformas e inversiones.
El Colegio de Supervisión Financiera de Aruba (CAft) instó al Gobierno a decidir qué modelo turístico quiere para la isla e incorporar esa definición en el presupuesto, el plan plurianual de inversiones y las reglas fiscales. El organismo advierte que el turismo impulsa la economía, pero también concentra riesgos para las finanzas públicas y la vida cotidiana.
Más visitantes presionan servicios y vivienda
Según el CAft, la actividad turística casi se duplicó en los últimos 20 años. Sin embargo, un nuevo aumento en la cantidad de visitantes tropieza con límites: escasez estructural de trabajadores, servicios de agua y electricidad cerca de su capacidad, más tráfico y presión creciente sobre el mercado de vivienda.
El organismo sostiene que el reto principal no es la falta de planes, sino ejecutarlos. Considera que el margen financiero actual permite invertir y aplicar reformas mientras, según su evaluación, la presión sobre las finanzas públicas sigue siendo limitada.
El CAft plantea que enfocarse en el aporte de valor de cada visitante y diversificar la economía podría reducir la brecha entre el crecimiento turístico y el bienestar de la población. También presenta Tourism 3.0 como un punto de partida para el debate comunitario.
La deuda bajó, pero persisten riesgos fiscales
La deuda del sector colectivo cayó hasta 64% del producto interno bruto en 2025, de acuerdo con el organismo. El resultado operativo y el resultado financiero del país se mantienen positivos, aunque el CAft advierte que Aruba es vulnerable a impactos económicos: en 2020 estuvo entre las economías más afectadas. La incertidumbre mundial y el envejecimiento de la población también representan riesgos para las finanzas públicas.
En materia de gestión, el CAft alerta que crear nuevas instituciones para dirigir la política turística podría dificultar una administración eficaz. Añade que los fondos nuevos financiados con cobros destinados a fines específicos pueden fragmentar el gasto gubernamental.
Aruba comenzó recientemente a regular los alojamientos de corta estadía. El CAft respalda que se siga desarrollando esa regulación y destaca la importancia de hacerla cumplir y fiscalizarla. Además, la isla estudia con el Fondo Monetario Internacional sustituir el BBO por un impuesto al valor agregado, una opción que, según el organismo, ampliaría la base tributaria para incluir también al sector informal.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.