La posible derogación del límite de dos mandatos para los intendentes bonaerenses se convirtió en una pieza clave de la disputa política en la provincia de Buenos Aires. La discusión cruza el armado electoral de La Libertad Avanza y la pelea interna del peronismo por la candidatura presidencial de 2027.

82 intendentes quedarían impedidos de buscar otro mandato

Si la Legislatura bonaerense no modifica la ley 15.315, aprobada durante el gobierno de María Eugenia Vidal con acuerdo de Sergio Massa y el Frente Renovador, 82 jefes comunales no podrán presentarse a un nuevo mandato en 2027.

La reelección indefinida entra en la pulseada bonaerense

Según ese cálculo, los afectados son 53 intendentes del Partido Justicialista, 17 radicales, cinco libertarios, tres macristas y cuatro vecinalistas.

En ese escenario, el espacio libertario en la provincia evalúa que una habilitación de reelecciones indefinidas podría servir como moneda de negociación para sumar a la Unión Cívica Radical a una coalición antikirchnerista. La idea que circula en sectores de la Casa Rosada es que, para fortalecer la candidatura de Diego Santilli en Buenos Aires, sería necesario construir un frente con el PRO y, sobre todo, con la UCR, que tiene mayor presencia territorial en la provincia.

La interna peronista también condiciona el debate

Dentro del peronismo, el proyecto quedó atrapado entre distintas posturas. Axel Kicillof impulsa la modificación en el Senado y en Diputados, mientras que en el espacio de Sergio Massa sostienen que no acompañarán la derogación porque ellos aprobaron aquella limitación junto con Vidal. En tanto, el cristinismo quiere que la discusión se inserte en una negociación más amplia por la candidatura presidencial de 2027.

La reelección indefinida entra en la pulseada bonaerense

El debate incluso alcanzó las vacantes en la Suprema Corte provincial. En la última reunión que intendentes del PJ mantuvieron con Kicillof, acordaron que las estructuras de los jefes comunales salgan a militar la reelección indefinida para los legisladores, una fórmula que también los beneficiaría.

En paralelo, Sergio Massa busca conservar margen de maniobra entre ambos sectores, mientras Kicillof ratificó que quiere una competencia entre postulantes presidenciales dentro del PJ, ya sea por PASO o por interna partidaria.

La urgencia también juega. En el peronismo hay dirigentes que creen que la ley debería aprobarse antes de fin de año, porque si se postergara hasta marzo quedaría poco tiempo para definir candidaturas municipales y registrar listas. Otros, como Jorge Ferraresi, dudan de que el acuerdo prospere por la dificultad para reunir votos dentro del oficialismo bonaerense.

La tensión es tal que ni siquiera está garantizado un consenso para una reforma que podría habilitar a más de medio centenar de intendentes propios a competir otra vez.