Cincuenta y dos personas murieron en Etiopía durante una estampida el domingo por la mañana, cuando una celebración religiosa anual se convirtió en una protesta contra el gobierno, que la policía disolvió con gases lacrimógenos y balas de caucho. Testigos dijeron que las víctimas murieron aplastadas en zanjas cuando trataban de huir del caos.
Unas 2 millones de personas asistían a la festividad de Irrecha, una acción de gracias en Bishoftu, al sureste de Addis Abeba, la capital. Es en la región de Oromia, una de las más convulsionadas del país y escenario reciente de manifestaciones en reclamo de mayores libertades que en ocasiones han tomado un giro fatal.
Un vocero del gobierno etíope atribuyó las muertes a «personas preparadas para causar disturbios». Añadió que había muchas personas hospitalizadas, pero no dio cifras de muertos o heridos.
El gobierno de la región de Oromia confirmó la cifra de 52 muertos el domingo por la noche.
