Suave, dulce, melodioso, romántico y cadencioso son características propias del bambuco andino. Este ritmo típico del folclor venezolano tiene su origen en las danzas indígenas precolombinas de la región andina colombiana, y se arraigaron en la cordillera occidental del país, en especial en el Táchira, Mérida, Trujillo y Sur del Lago de Maracaibo, en Zulia.
Sin embargo, es en los Andes donde el género quedó asentado. Según el músico Jesús Morillo, “este canto tiene raíces de la llamada habanera, viene del vals vienés, se mide en cuatro tiempos, y que en Venezuela tiene algo que lo caracteriza: al principio se presenta una especie de silencio, es una pausa en el tiempo”.
Yolanda Delgado, especialista en música, precisó que este es uno de los géneros, que al igual que el joropo, “compartimos con Colombia. Que instrumental o cantando se interpreta en toda la patria venezolana, pero con acento en el Táchira. Y que ha resurgido gracias a agrupaciones venezolanas que lo han reinventado”.
Escuchar: Soy de los Andes/ soy todo corazón/ soy como el ruiseñor/ que canta y es feliz. Yo no me voy de aquí/ la montaña es flor/ y flores como estas grandes/ solo hay aquí/ y flores como estas grandes/ solo hay aquí.
