Aniversario

Conoce aquí la historia del vals venezolano

De andar suave, de ritmo melodioso, dulce. El vals llegó en los primeros tiempos de la República y se adaptó a la forma de ser del venezolano, que le incorporó los instrumentos disponibles y creó una variedad nueva, rica en variaciones  y de letras cotidianas  y estilizadas.

En los pentagramas de Nuevo Método para Guitarra y Arpa, impresos en Venezuela a finales del siglo XIX, en plena era ‘afrancesada’ por empeño de Antonio Guzmán Blanco, se registraron los primeros valses con cadencia local, heredados de un ritmo austríaco llamado  ländler.

El investigador  y poeta Gabriel Jiménez Emán ve difícil “que el primer vals se haya tocado en Venezuela antes de 1830”. Agrega que “a través de un creciente repertorio criollo, que sabe convocar una serie de modalidades y tonos melódicos propios, de improvisaciones e interpretaciones de memoria y ejecución pOR ‘fantasía”, la musicalidad patria se fue tiñendo de ese nuevo elemento. 

 

 

Ana Vidovic: Valses Venezolanos 2 y 3 – Antonio Lauro

 

 

 

Dama antañona. Cantada por: Illan Chester.

 

De acuerdo con Luis Felipe Ramón y Rivera, existen dos corrientes en el vals: el de salón y el popular. “Está configurado en una melodía de ocho compases,  es entrecortada e insinuante, rompiendo de forma atrevida con la métrica europea”, escribió. 

“Dama antañona gentil/ el honor, fue tu escudo/supo en sus galas unir/ el amor y el hogar”, escribió en el estribillo de Dama antañona el caraqueño Francisco de Paula Aguirre, uno de los más representativos compositores de este género musical. 

Amable Espina fue un zuliano que puso, en un vals, las bondades de esta región del país. “Soñar despierto, frente a la luna /con las pupilas llenas de sol /Brisas del Zulia, canción de cuna/no olvido nunca tu acariciar”, un ya clásico de la música de la zulianía.

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