El noviembre, Ryan Jessen, un saludable joven de 33 años de California, comenzó con dolores de cabeza. Pensó que tenía migrañas. Fue a consultar un médico y descubrieron que tenía una hemorragia cerebral ventricular. Fue internado de urgencia pero no se recuperó.
Su familiares pasaron sus últimos días junto a su cama, pero cuando Ryan fue desahuciado por los médicos pensaron que alguien más necesitaba de despedirse de él. Así fue que pidieron una autorización especial para que su perra boxer, Mollie, pudiese ingresar al área de terapia intensiva para un último adiós de su amo, informó Infobae.
Su hermana grabó el video de la despedida de Mollie a Ryan en el hospital y los subió a su página de Facebook con el siguiente mensaje:
“El Hospital hizo la cosa más dulce para nosotros y nos permitió llevar a la perra de mi hermano para que se despidiese de él así ella podría saber por qué su humano nunca volvería a casa. Si conocieron a mi hermano, saben que él realmente amaba a esta dulce perra”.
