Los racionamientos eléctricos que se repiten en distintas regiones del país siguen impactando la vida cotidiana de las familias venezolanas, al reducir las opciones de recreación, modificar los horarios habituales y afectar el bienestar emocional, advirtió la socióloga Delcia López.
Efectos en la rutina diaria
López explicó que las interrupciones prolongadas del servicio, que en estados como Zulia pueden extenderse por varias horas, dificultan el descanso y el cumplimiento de las actividades diarias. También señaló que estas fallas generan una sensación persistente de frustración entre la población.
De acuerdo con la especialista, la falta de electricidad impide desarrollar actividades como ir al cine, compartir con familiares y amigos, asistir a eventos deportivos o permanecer en espacios públicos, lo que limita las oportunidades de esparcimiento.
La socióloga agregó que muchas familias deben levantarse de madrugada para almacenar agua cuando el servicio está disponible, lo que recorta las horas de sueño y complica las tareas laborales, académicas y domésticas.
