Claves
- —Más de 1 200 personas afectadas en El Junquito
- —180 familias reportadas con 600 personas que abandonaron sus hogares
- —89 personas, 37 niños, en campamento improvisado
- —509 personas en zona km 4, con 178 menores y 35 adultos mayores
- —Aproximadamente 500 personas perdieron empleo tras el colapso de comercios
Más de 1 200 personas siguen sin respuestas del Estado en El Junquito, 15 días después del temblor de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió la zona el 24 de junio. Luna Perdomo documenta la incertidumbre que persiste entre los habitantes.
Desamparo gubernamental
La visita de Carmen Meléndez poco después del sismo no trajo una respuesta concreta. “Ninguna autoridad ha venido a decir: ‘Sí, los vamos a ayudar’”, afirma un residente que vive en una carpa con su familia.

Diariamente llegan representantes de iglesias y organizaciones como Cáritas, que ofrecen comida y cobijas. Los afectados piden material de construcción, pues “los dueños del terreno nos dijeron que lo podían regalar para que nos hagan nuestras casas”.
En el km 4, 170 familias, 509 personas en total, siguen en una antigua fábrica de colchones. De ellas 178 son menores, 35 adultos mayores, 10 con discapacidad, 4 embarazadas y 2 nacieron el mismo día del terremoto. El edificio quedó inestable y la comunidad vive bajo carpas donadas, con un único baño para más de 500 personas y sin instalaciones de cocina.
Casas desplomadas y familias esperando
En la urbanización Monte Alto, km 14, una casa de tres niveles cayó, llevándose a una familia de cuatro miembros y a tres mujeres en la casa contigua, entre ellas una adulta mayor de más de 90 años en silla de ruedas. Protección Civil y el gobierno de Caracas recomendó una demolición controlada, pero desde entonces no ha regresado ningún organismo oficial.
En la urbanización Iberoamericano, dos casas cayeron totalmente sin víctimas. Ingenieros concluyeron que las estructuras no pueden ser habitadas, pero no se ha realizado ninguna evaluación técnica oficial.

Los Molinos, km 13, reporta varias viviendas afectadas con inclinaciones y daños estructurales. En la calle, cuatro casas se inclinaron hacia la derecha y una se hundió. Los residentes, sin presencia de autoridades, describen la situación como “una montaña rusa” y expresan la imposibilidad de volver a tener un techo propio.
Escuelas y empleos también esperan respuestas
El liceo Augusto Pi Suñer, con 1 200 alumnos, permanece suspendido tras la visita de Endes Palencia el 9 de julio. Se prometió enviar ingenieros para una revisión profunda, pero la actividad educativa sigue detenida.
En la zona turística, la caída de una panadería y varios restaurantes dejó a cerca de 500 personas sin empleo, según estimaciones de comerciantes y vecinos.
Los afectados sobreviven gracias al apoyo de familiares y donaciones de ONG y particulares, mientras el Estado sigue ausente.
