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La reactivación petrolera en Venezuela choca con la fuga de talento

La recuperación del petróleo y la minería en Venezuela avanza con una dificultad central: faltan ingenieros, técnicos y operadores para poner en marcha…

La reactivación petrolera en Venezuela choca con la fuga de talento

La recuperación del petróleo y la minería en Venezuela avanza con una dificultad central: faltan ingenieros, técnicos y operadores para poner en marcha una industria que también lidia con fallas eléctricas capaces de detener hasta 40 pozos de un solo golpe. Mientras el Gobierno abre espacio a capitales extranjeros en petróleo, minería y electricidad, el personal calificado sigue fuera del país o se mueve entre empresas que compiten por retenerlo.

Una industria con dinero, pero sin suficiente personal

En el sector ya se habla de una disputa inminente por el recurso humano. Reclutadores reciben mensajes y llamadas de compañías interesadas en incorporar especialistas, en medio de una reactivación que, para varios actores, no será rápida. Zaimé Tovar, reclutadora enfocada en explotación y producción, recordó que durante años Venezuela fue una fuente de soldadores, técnicos y expertos en corrosión formados en PDVSA, muy cotizados en el exterior.

En el pasado, para cubrir requerimientos específicos se recurría a expatriados, que cobraban por horas o por días y resultaban costosos. Hoy, el escenario es distinto: la devaluación complica el pago de salarios competitivos y la legislación laboral hace más difícil retener personal. Vanessa Anderson, consultora de recursos humanos, señaló que los paquetes salariales se pagan mayoritariamente en bolívares y que, aunque existen bonos en moneda dura, la rotación es alta.

Un estudio reciente de la Universidad Católica Andrés Bello y Mercer, en el que participó Anderson, advierte que además de la entrada de empresas extranjeras y la expansión de firmas locales, el verdadero riesgo está en la competencia interna por profesionales. La investigación encontró que 65% de las compañías consultadas tuvo contacto, en el último año, con venezolanos que emigraron y desean regresar.

El vaciamiento de PDVSA y la diáspora

La industria petrolera venezolana se convirtió en un entorno hostil hace más de dos décadas. El despido televisado de 18.000 profesionales en 2003, tras sumarse a un paro contra Hugo Chávez, dejó un vacío que nunca se llenó. La politización de PDVSA terminó de hundir al sector y, después, la crisis empujó fuera del país a casi nueve millones de venezolanos, cerca de un tercio de la población.

Entre quienes salieron está el ingeniero químico Pedro Pereira. Su nombre apareció en la lista de despedidos de PDVSA en 2003, cuando estaba de vacaciones y acababa de cerrar una ronda de conversaciones con transnacionales interesadas en tecnologías de nanocatalizadores para crudos pesados desarrolladas en Intevep, el centro de investigación de la estatal. Pereira asegura que no participó en el paro. Después emigró a Calgary, Canadá, donde a sus 72 años dirige el área tecnológica de varias empresas energéticas vinculadas a la universidad local.

Desde su experiencia, ve una reconstrucción que llega tarde, en plena transición energética y tecnológica. Considera que perder 25 años en la década de 1990 habría sido recuperable, pero que haberlos perdido desde el 2000 resulta casi imposible. Aun así, cree que existen atajos: recuperar personal para la gerencia empresarial y apoyarse en inteligencia artificial para no depender de cientos de especialistas. Todo lo supedita, sin embargo, a un cambio político y a la recuperación de elecciones libres.

El retorno aún no convence

Esa desconfianza también pesa sobre otros profesionales. Óscar Gutiérrez, de 31 años, emigró en 2018 después de recibir amenazas de muerte y sufrir extorsiones del Tren de Aragua mientras inspeccionaba la rehabilitación de un puente. Llegó a Estados Unidos a los 24 años sin hablar inglés y hoy trabaja para la firma que construyó el Burj Khalifa en Dubái y el nuevo estadio de los Yankees.

Gutiérrez duda que regrese. Dice que el trauma todavía pesa. Desde su canal de YouTube, Un ingeniero en USA, orienta a otros colegas sobre cómo migrar y asegura haber asesorado a miles.

La minería también busca personal

La reactivación minera sigue una dinámica parecida. Cada semana, Carlos Peña recibe llamadas de empresas de distintos países interesadas en entrar en Venezuela. En sus viajes por Australia, Sudáfrica, India, Chile y México se encuentra con compatriotas que trabajan en minas y plantas de procesamiento. Peña preside la Organización Latinoamericana de Minería y ha dirigido grandes corporaciones del sector.

Para él, todavía queda talento en el país, pero el problema principal es institucional. Sostiene que la clave es la transparencia, ausente en Venezuela, y recuerda que la minería exige certificaciones internacionales y procesos medibles y sostenibles. Considera que mañana podrían regresar los mejores geólogos y metalurgistas, pero persistirían los mismos defectos institucionales si no cambian las condiciones de fondo.

Peña insiste en que lo que más falta no son ingenieros, sino gerentes organizacionales con capacidad para aplicar metodologías de mejora de procesos con estándares internacionales. También reclama estabilidad, cronograma electoral e institucionalidad para que entren los miles de millones que, a su juicio, se necesitan. Él mismo dice estar dispuesto a volver, siempre que haya calidad de vida estable y un buen salario.

Formar dentro y buscar fuera

En la Escuela de Ingeniería Petrolera de la Universidad Central de Venezuela celebran un aumento relativo de la matrícula: 24 nuevos inscritos, frente a los dos o tres de períodos recientes. Aun así, la cifra sigue siendo muy baja. Pedro Díaz, docente de la escuela, advierte que si se concretan las inversiones anunciadas, faltarán profesores. Atribuye la poca inscripción al cambio generacional, a la mala imagen de los combustibles fósiles y a la preferencia de muchos jóvenes por ingresos rápidos en redes sociales.

Ante esa crisis de relevo, la viceministra de Inteligencia Artificial y Eficiencia en Hidrocarburos, Albania Villarroel, presentó en la UCV la estrategia oficial para enfrentar lo que el Gobierno llama un desafío demográfico crítico. La propuesta incluye captación acelerada de recién graduados, formación técnica de dos años, una universidad de hidrocarburos, un consejo académico interuniversitario y automatización de procesos. Para Villarroel, la respuesta no pasa por la transición energética, sino por la adecuación a un país que, como dijo, nada en petróleo.

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