Claves
- —Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 golpearon el pueblo el 24 de junio.
- —Siete viviendas sufrieron daños graves.
- —No hubo fallecidos.
- —La comunidad carece de electricidad, señal telefónica e internet.
- —La ayuda oficial es insuficiente, y la solidaridad local se apoya en redes sociales.
Los temblores de magnitud 7,2 y 7,5, que se registraron el 24 de junio, provocaron que la montaña que rodea el pueblo cayera, dejando a la población sin electricidad, señal telefónica ni acceso a internet. A pesar de la devastación, la comunidad se organizó en la plaza del pueblo y recurrió a la solidaridad suspendida entre vecinos y a las redes sociales para compartir información y recursos.
Afectaciones y respuesta comunitaria
Según la Unidad Bolívar‑Chávez (UBCh), siete viviendas sufrieron daños graves, dos en el sector El Pueblo y cinco en Los Tres Palos. A pesar de la magnitud de los sismos, la población de mil habitantes no registró fallecidos.

Desafíos de la infraestructura y la economía local
La falta de electricidad y de servicios de comunicación ha limitado la respuesta médica y la reactivación de la economía turística que sustenta al pueblo. Los pescadores y comerciantes se ven sin clientes, pues los quioscos están cerrados y la vía principal está en mal estado. La comunidad, sin ayuda oficial, ha recurrido a la solidaridad local y a las redes sociales para conseguir alimentos, medicinas y suministros básicos.
La ausencia de un ambulatorio equipado y la falta de recursos para atender emergencias médicas, como el parto de la cuñada de Lisbeth, han obligado a la comunidad a movilizar gasolina donada y a trasladar a la mujer a un hospital en Carayaca, a casi dos horas de distancia.
Hasta la fecha, los funcionarios gubernamentales no han enviado especialistas para inspeccionar las infraestructuras y garantizar la habitabilidad de las viviendas. La comunidad sigue esperando una respuesta oficial y la reubicación de las familias afectadas.

