Zoox, la compañía de vehículos autónomos de Amazon, comenzará a cobrar por sus viajes en robotaxi en los próximos días y podrá operar de forma comercial desde el 10 de agosto, tras recibir una exención de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos, conocida por sus siglas NHTSA.

La autorización le da a la empresa un margen que hasta ahora no tenía: una flota de hasta 2.500 vehículos durante dos años, pese a que sus unidades no incluyen varios de los controles tradicionales exigidos por la ley federal, como volante y pedales.

La exención que cambia el negocio de Zoox

Zoox ya transportaba pasajeros en Las Vegas y San Francisco, y además abrió un programa temprano de usuarios en Miami y Austin. Pero la diferencia entre esas pruebas y la operación comercial es decisiva: solo con permiso para cobrar puede convertir esa tecnología en un negocio.

La exención también abre una puerta más amplia para otros desarrolladores de vehículos autónomos que buscan lanzar robotaxis sin volante, pedales u otros elementos pensados para autos con conductor humano. En esos casos, algunos componentes pierden sentido, como el retrovisor, porque la percepción del entorno se hace con sensores externos.

Uber y la carrera por dominar los autónomos

En paralelo, Uber sigue ampliando su red de socios e inversiones en vehículos autónomos. La compañía ha reunido alianzas con distintas firmas del sector, y su director ejecutivo dijo en una llamada de resultados que la empresa destinará 10.000 millones de dólares en los próximos años para desplegar 120.000 vehículos sin conductor.

Ese movimiento refleja la escala de la apuesta: ya no se trata solo de probar tecnología, sino de construir una infraestructura comercial capaz de sostener una flota masiva de robotaxis.

La señal para el resto de la industria

La exención concedida a Zoox no solo impulsa a una empresa que quiere pasar de la demostración al cobro por servicio. También marca un precedente para otros fabricantes que desarrollan vehículos autónomos diseñados desde cero para prescindir de controles humanos.

En ese mapa, los anuncios de Zoox y Uber muestran que la competencia por el negocio del transporte autónomo ya entró en una fase más concreta: la de operar, facturar y escalar.