Nvidia y la energética alemana PreussenElektra acordaron estudiar si antiguos sitios nucleares en Alemania pueden convertirse en centros de datos de inteligencia artificial, sin reactivar las plantas ni usar energía nuclear para alimentarlos. El anuncio, difundido el 21 de octubre en X, marca apenas una evaluación preliminar: por ahora no existe un proyecto concreto ni montos de inversión aprobados.
Una revisión técnica, no una obra en marcha
La iniciativa se centra en revisar conexiones a la red eléctrica, terrenos e infraestructura industrial ya existente en antiguos emplazamientos desmantelados de PreussenElektra. La compañía y Nvidia no plantean reactivar reactores ni producir electricidad con energía nuclear para esos futuros centros de datos.
Según lo divulgado, el objetivo es comprobar si esas instalaciones pueden ofrecer parte de las condiciones que exige una fábrica de IA: acceso a energía, espacio y soporte industrial. La mera existencia de infraestructura, sin embargo, no garantiza que el sitio sea apto ni que no requiera modificaciones importantes.
Guido Knott, presidente de la junta directiva de PEL, dijo que esos antiguos emplazamientos podrían tener nuevos usos y abrir oportunidades económicas para las regiones. Markus Hacker, director regional sénior de Nvidia, señaló que estas fábricas requieren energía, terreno e infraestructura de alta capacidad, y que los sitios industriales podrían aportar una base para ese tipo de computación.
Alemania y el destino de sus instalaciones cerradas
Alemania cerró permanentemente sus últimas plantas nucleares operativas en abril de 2023. En paralelo, el país está desmantelando alrededor de 30 instalaciones nucleares, y PreussenElektra participa en el desmantelamiento de ocho plantas.
El anuncio no precisó cuáles sitios serán evaluados ni detalló capacidades eléctricas, disponibilidad de agua o trabajos necesarios en cada caso. Tampoco fijó plazos, acuerdos definitivos ni una lista cerrada de emplazamientos candidatos.
Por ahora, la colaboración se mantiene en una fase de viabilidad. La pregunta que queda abierta es si la infraestructura heredada de esas plantas puede adaptarse, con costos y tiempos razonables, a la demanda de los centros de datos de IA.





